Los Canterbury Crusaders neozelandeses, vigentes bicampeones, se clasificaron ayer a la final del Super Rugby, donde les esperan los Jaguares argentinos, luego de derrotar a los Wellington Hurricanes 30-26.
Los Canterbury Crusaders neozelandeses, vigentes bicampeones, se clasificaron ayer a la final del Super Rugby, donde les esperan los Jaguares argentinos, luego de derrotar a los Wellington Hurricanes 30-26.
Los nueve veces campeones se apoyaron en el medio apertura Richie Mounga, que le endosó 20 puntos a unos Hurricanes que estuvieron a las puertas del triunfo prácticamente hasta el final.
Luego de un inicio complicado (0-13, minuto 39), los Hurricanes firmaron cuatro tries (doblete de Ngani Laumape), uno más que los Crusaders (dos de Sevu Reece) pero insuficientes para lograr la victoria.
La final se celebrará el próximo 6 de julio contra los Jaguares, que aplastaron a los Brumbies australianos 39 a 7 y jugarán su primera final del Super Rugby, torneo que aglutina a las mejores franquicias del hemisferio sur.
El partido final se disputará en Nueva Zelanda por mejor puntuación de los Crusaders.
Los Crusaders son los grandes dominadores del Super Rugby, con 9 títulos, 4 finales, vigentes dobles campeones, invictos en casa en los últimos 30 partidos, y uno de los principales viveros de los All Blacks.
El equipo dirigido por Scott Robertson tuvo que luchar para lograr el pase a una 14ª final, pero se benefició de la gran actuación de Richie Mounga, autor de 20 puntos (1 try, 3 transformaciones, 3 penales).
Para Jaguares será su primera final en la historia y aunque los números no lo favorecen irán con toda la ilusión.