La diputada nacional por Catamarca, Silvana Ginocchio (FdT), presentó un proyecto de ley para crear un “Programa Nacional de protección, promoción y el fomento de las Industrias Culturales y Creativas (PROFICC)”, que es un registro y un fondo especial dentro del Ministerio de Cultura destinado a favorecer la producción nacional de la cultura.
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Silvana Ginocchio pide crear un fondo para promover el cine nacional
Antes de su presentación, la iniciativa fue subida al portal “leyes abiertas” de la Cámara de Diputados (leyesabiertas.hcdn.gob.ar), donde cualquier ciudadano puede registrar su opinión y hacer aportes respecto del articulado. Estará disponible hasta el viernes 22 de abril.
El proyecto busca terminar con la polémica que se dio estos días en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), debido -entre otras razones- a que a fin de año el Instituto podría llegar a perder su financiamiento: la ley 27.432, sancionada durante la presidencia de Mauricio Macri (Cambiemos), que estableció reformas tributarias, le puso fecha de vencimiento al impuesto a las entradas al cine y al impuesto sobre los “videogramas grabados”, que alimentan el Fondo de Fomento Cinematográfico (FFC), el 31 de diciembre de 2022.
Esa ley no solamente establece la eliminación de las asignaciones impositivas con las que se sostiene el INCAA sino también otros institutos públicos con los que se financian las producciones nacionales de teatro, música, radios y televisiones comunitarias, y las bibliotecas populares. En 2023, los fondos se derivarían hacia la recaudación general, que administra el Ejecutivo nacional, que determinaría entonces qué presupuesto anual le correspondería a cada uno.
El proyecto de Ginocchio establece como política prioritaria del Estado la protección, promoción y el fomento de las industrias culturales y creativas como mecanismo de desarrollo social, asegurando la diversidad cultural regional y local y la salvaguarda del patrimonio cultural material e inmaterial
Dice que “las industrias culturales y creativas están llamadas a desempeñar un importante papel para el desarrollo sostenible y bienestar de las comunidades; son fuente propicia de ideas innovadoras susceptibles de ser transformadas en productos y servicios que generen crecimiento y empleo, entrada de divisas y contribuyan a hacer frente a los cambios sociales que operan en la sociedad del s.XXI”.
“Dirigir acciones transformadoras e impulso a las industrias culturales y creativas a la salvaguarda del patrimonio cultural, a la promoción y facilitamiento de las producciones y expresiones culturales -explica- es hacer que la cultura sea central para la sociedad, es asegurar tolerancia, respeto a la diversidad, mejor convivencia y desarrollo humano; es el camino para generar puestos de trabajo con alto valor agregado y movilidad ocupacional ascendente; es alcanzar audiencias nuevas, más amplias, y mayor consumo tanto a nivel local, regional, nacional e internacional, es incluir a las juventudes y sectores vulnerables”.
Según escribió Ginocchio, “los bienes y los servicios culturales son portadores de identidades, valores y significados de cada pueblo y que su valor y trascendencia excede el campo económico, por cuanto contribuye a la lucha contra todas las formas de discriminación y al fomento del respeto de la diversidad cultural”.
Los objetivos del Programa son: Salvaguardar, desarrollar y promover la diversidad cultural con criterio federal y la democratización de la cultura; Reconocer, respetar y promover las particularidades e identidades culturales territoriales regionales y de pueblos originarios; Promover y facilitar las producciones y expresiones culturales creativas; y Reforzar la competitividad de los sectores culturales y creativos.
La Convención de la UNESCO sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de 2005 constituye un marco innovador y flexible para este fin. Es el primer instrumento internacional de este tipo que reconoce el carácter particular de los bienes y servicios culturales, los cuales tienen a la vez una dimensión económica y cultural, para sacar el máximo partido de sus posibilidades en beneficio del desarrollo humano sostenible. Presenta una visión singular y amplia de la diversidad cultural, reconociendo su papel en tanto que fuente de creatividad y destacando la importancia de fomentar la creación contemporánea.
Es la Declaración de Hangzhou, China, que sitúa a la cultura en el centro de las políticas de desarrollo sostenible. Entre los nuevos planteamientos para afrontar los desafíos de la humanidad de este siglo, pone la mirada en el papel de la cultura como sistema de valores y como recurso y marco para construir un desarrollo sostenible auténtico, la necesidad de aprender de las experiencias de las generaciones pasadas. En esto está ínsita la transmisión, y el reconocimiento de la cultura como parte del patrimonio común y local y como fuente de creatividad y de renovación.
Esa Declaración expresa: “Reafirmamos que la cultura debe ser considerada como un factor fundamental de la sostenibilidad, ya que es una fuente de sentido y de energía, de creatividad e innovación y un recurso para responder a los desafíos y hallar soluciones apropiadas. La extraordinaria fuerza de la cultura para favorecer y posibilitar un desarrollo verdaderamente sostenible se hace especialmente patente cuando un enfoque centrado en el individuo y basado en el contexto local se integra en los programas de desarrollo y las iniciativas de construcción de la paz”. “Reafirmamos también el potencial de la cultura como motor del desarrollo sostenible por medio de las contribuciones específicas que puede aportar –en tanto capital de conocimientos y sector de actividad– al desarrollo social, cultural y económico incluyente, la armonía, la sostenibilidad ambiental, la paz y la seguridad” “ … adoptamos una visión de la cultura que es abierta, evolutiva y sólidamente enmarcada en un planteamiento basado en los derechos y en el respeto de la diversidad, que permite a los individuos que acceden libremente a ella “vivir y ser lo que deseen”, reforzando así sus posibilidades y sus capacidades humanas y promoviendo el entendimiento mutuo y los intercambios entre los pueblos”.