Hoy les traigo una entrevista con Leticia Aranda, cantora folklórica oriunda de Colpes, departamento de Pomán, provincia de Catamarca. La artista ya viene sumando tres desarraigos importantes en su vida, hechos que sin dudarlo -por lo que se trasluce en la charla- la han hecho crecer y dar sus frutos como artista y la han llevado naturalmente en la actualidad a estar presentando su primer disco titulado precisamente “Desarraigo”. La flamante grabación, si bien se concreta ahora en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya trae consigo un “brotecito” (como dice Leticia) que fue creciendo desde su primer desarraigo desde su Colpes natal hasta Saujil -ambos del departamento Pomán- para estudiar en la escuela secundaria, y siguió creciendo durante aquel segundo desarraigo desde Saujil hasta la ciudad de La Rioja, donde viajó para estudiar en la universidad y se recibió de farmacéutica y donde -ya recibida- encontró la veta para desarrollar su canto de la mano del músico y director coral riojano Camilo Matta. Ese brotecito le pidió después seguir su camino para venir a Buenos Aires y allí dar su fruto en esta grabación que hoy se encuentra presentando.
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Leticia Aranda: tres desarraigos para crecer y dar fruto
Por Federico de la Vega
“La palabra desarraigo me atraviesa desde los doce años cuando yo tuve que irme de Colpes a Saujil y me tocó ser la chica nueva del Colegio Juan Cayetano Bianchi y conocer chicos que, aunque vivían a solo doce kilómetros de mi pueblo, tenían una realidad diferente: tenían televisión por cable; teléfono de línea; una biblioteca… cosas muy pequeñas, pero importantes para nosotros. En casa nos mentalizaron siempre -a mis hermanas y a mí- que había que irse, que había que estudiar, ese fue el mandato o designio que tuvimos de mi madre y de mi padre. Pero em mí siempre hubo un espíritu inquieto que me llevaba a hacer talleres de pintura; de danzas; de canto donde íbamos con mis hermanas como un trío”.
“…me volví parte del paisaje de La Rioja”.
¿Ese fue tu primer desarraigo por lo que contás, y el siguiente…? “Ya fue irme a La Rioja a los dieciocho años y si bien yo había conocido lo que era el universo musical de otros adolescentes en el año 2004 (estaba en quinto año del secundario) ya había ido a Laborde, en Córdoba y había ganado el primer premio como solista de canto femenino por Catamarca, así conocí otros chicos de mi edad que hacían lo mismo y que yo no era la “rarita” (risas de la entrevistada) porque yo era siempre la rara que cantaba en todos los actos, la pesada jaaa. Y a La Rioja fui a estudiar y me metí en principio en Ciencias Naturales porque siempre me gustó y hasta el día de hoy y no tengo problema, inclusive en la actualidad quiero iniciar un Magister en Plantas Medicinales en la Universidad Nacional de La Plata, porque me gusta estudiar. Quiero decir que cuando estaba en los primeros años era primera escolta de la bandera, pero después con lo de Laborde y con las actuaciones que iba a hacer al valle central de Catamarca, ya era suplente del suplente… porque yo ya iba con lo justo, yo quería ser una artista y sigo queriendo serlo. En La Rioja viví diecisiete años y ya le había agarrado el gustito a volar… como un pajarito ¿viste? que iba y volvía al nido y de repente ya no tenía el mismo nido, ya no era la casa de los viejos y ese fue un momento bastante waw pensando que no iba a volver a mi casa y que no iba a estar con mi hermanito que tenía cinco añitos en ese momento y mis hermanas ya estaban con sus actividades y me acuerdo que a la primera persona que conozco de la música en ese momento fue a la Bruja (María de los Ángeles) Salguero y le pedí que me de clases de cato, pero ella me dijo no soy profe de canto, mi maestra de canto es la “Vivi” Matta; y ahí llego a los Matta y lo conozco a Camilo Matta y me escucha cantar, y lo que hace la Vivi es hablar con lo que era la camada de músicos jóvenes de esa época y nos juntábamos en la casa del “Monchi” Navarro y yo era una Leti media muda con dieciocho años que no entendía qué hacía ahí, pero así fue esa primera etapa” Me presenté en el Septiembre joven 2005 y gané como solista. Y así fui creciendo entre La Rioja y Catamarca, en 2006 integré una delegación de Catamarca en Cosquín”.
¿Qué significó para vos conocer y estar cerca de un gran músico y director como Camilo Matta, fue un impulso para vos? Llegué a conocerlo a Camilo con muchas preguntas porque siempre fui muy inquieta; yo venía de amar la cultura catamarqueña al cien por ciento, que es diferente y similar a la riojana, pero yo todo le preguntaba y él me iba contando, me hizo escuchar los arreglos que les hizo para el grupo vocal Las Brujas por ejemplo y me invitó a su chaya del Negro Matta que se hacía en el patio de su casa la primera chaya que fui, ahí yo descolgué por primera vez una caja que hasta el día de hoy no sé de quién era, me sentí atraída por la ronda vidalera de febrero de La Rioja que no es lo mismo que la ronda de contrapunto de coplas de Colpes, los topamientos de la plaza… Pero ese día en La Rioja: era febrero, era carnaval, era chaya, era una casa de familia, con toda esa gente conocida… y ahí me enamoré profundamente de la cultura riojana, pero a su vez comencé a ir sobre mis pasos y a preguntarme cómo era en Colpes, quienes cantaban y ahí conocí todo eso y vi que en mi pueblo se bailaba chamamé y hasta el día de hoy. Empecé a hacer dentro mío como un espejo de cómo era un lugar y cómo era el otro lugar, cómo vivía en febrero cada uno y eso me apasionaba profundamente. Así transcurrió mi vida artística y de alguna manera me volví parte del paisaje de La Rioja”.
Musicalmente, hoy ya mirando desde lejos: ¿qué tenés de Catamarca y qué de La Rioja en tu repertorio y en tu propuesta actual? “De Catamarca tengo la copla de Colpes y ganas de bailar chamamé en febrero”.
Dele golpe a ese tambor
Que se acaba de romper
No hay faltar cuero de cabra
Y tiento para coser
(escuchada a Shimo)
“Uy de la Rioja tengo:”
La coplita que yo canto tan solo yo sé cantar
Me la enseñaron los vientos, cerros, valles, cardonal
Y en una tarde distante andando en un carnaval
Se me hizo apego esta caja que ya no puedo dejar
“En La Rioja aprendí y me enamoré profundamente del ritual de febrero y me volví una con ese ritual. Empecé a hacer contrapunto de coplas, porque yo vivía en La Rioja capital, pero si te vas a Chilecito es otro cantar, si te vas a los pueblos de la costa riojana es otro cantar… Luego me abrió caminos escuchar las composiciones de Camilo Matta, del Pica Juárez, de Arabel, de Ramiro Gonzáles, Anita Robles, y después compartí con otras compositoras de mi generación; es decir: compartir toda esa cultura de los patios que no pasa acá en Buenos Aires porque no tenemos dónde juntarnos.
¿Y este tercer “Desarraigo” el actual? “Es el vigente, porque siempre pienso que es el último y siempre hay uno más (Sonrisas de Leticia) pero es este el de Buenos Aires. Pasa que hay ciclos que se cierran, pero en realidad no es un ciclo, sino como un espiral porque uno va para arriba, como hacerle un agujero al cielo y cada vez vas más arriba, más arriba. En 2021 yo tenía una vida armada porque trabajaba en la universidad y bueno en ese año me convocaron para cantar en “Nosotras movemos el mundo” en la Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner y entonces llego a Buenos Aires y me tocó cantar con esas mujeres maravillosas y me estalló el cerebro, después llegué a La Rioja y tenía esa inquietud plantada de venir a Buenos Aires y encima me quedé sin trabajo y vendían la casa donde alquilaba, y hablé con una amiga para pedirle trabajo en Córdoba y ella me ofreció uno en Buenos Aires, a lo que dije que si, ahí pensé: qué va a decir mi mama. Hay algo del anonimato de Buenos Aires que es hermoso y que te hace ser una más entre la gente de una ciudad que va muy rápido y donde pasan muchas cosas a la vez, y todo pasa… Buenos Aires me agarró a las piñas, porque el primer golpe fue llegar y al poco tiempo fallece Camilo (Matta) y no lo pude despedir, el siguiente golpe fue quedarme sin trabajo y salir a buscar otro, luego tener que enfermarme y que no estén mis hermanas para ayudarme, que no estén mis viejos al alcance de un fin de semana, ¡pasé siete meses sin volver!”.
Sobre las canciones del disco
“En el disco voy hablando de mi desarraigo entre Catamarca y La Rioja, sobre todo en el primer trac “El diablo de la comparsa” que es un recitado del estilo de las rondas vidaleras que escuché en La Rioja, pero lo escribí acá en Buenos Aires con una nostalgia tremenda; cerrando los ojos y viéndome reflejada en cada una de las imágenes de mi pueblo, reflejada en un manantial ya que colpes significa manantial de agua salada, después comienza “La verde marrón” que habla del agua de Coples, después sigue “Desarraigo” que habla de ir del llano al valle y del valle al llano y de lo que significa que uno se puede ir a cualquier lado, pero nunca vamos a cambiar el lugar donde nacimos, los lugares te van a adoptar hasta un punto, y en La Rioja el desarraigo se sentía así: “todo bien, pero esta chica nació en Catamarca”, de hecho yo escribo “Desarraigo” porque hicieron una Cantata Riojana de mujeres en el año 2020 y no me llamaron, y si llamaron a un montón de mujeres que ya no vivían en La Rioja, y en esa edición de la cantata sonaron mis cajas -que le presté a una amiga- pero yo no canté. Recuerdo que yo estaba muy enojada y le di el escrito a Carlitos Paredes y él lo acomodó y le dio una música”. Después está “Tata mío” es de mi desarraigo de acá, porque es cuando no lo pude despedir al Tata Camilo Matta. La Canción de Eulalia es básicamente porque gracias a las coplas de “Eulalia Ares” conecté con la energía caudilla catamarqueña a través de la lucha de Eulalia que es también la lucha de mis compañeras”.
“Yo me siento una guerrera con su caja”
La mujer en el canto, su participación en los escenarios y en los distintos niveles de la vida social actual, en la lucha por la igualdad… ¿qué sentís en la actualidad, se evolucionó como sociedad en esos temas? “Yo me siento una guerrera y gladiadora con su caja, que de hecho en algún momento era demasiado combativa y ahora estoy como amansándome un poco porque sino… pero acá en Buenos Aires también la energía que hay me lleva a eso y sobrevivo y tengo mi lugar construido acá… Pero siempre milité por la Ley de cupo femenino en los escenarios, por los escenarios libres de violencia para las mujeres; y recordá que esto es una política de Estado y que ahora no se está cumpliendo porque a nadie le interesa, ya no estamos en la agenda del gobierno y entonces ya no importa que solamente esté lleno de varones. Cantar a la vida de Eulalia Ares de Vildoza y su Revolución de las polleras es como eso. Yo pienso mucho en Margarita Palacios y en Selva Gigena, nosotras en Catamarca tenemos a dos referentes muy poderosas y fundamentales para nuestra cultura, pero que también en su época de la escena de la música popular Argentina plantaron su semilla que germinó tanto que después de décadas. Yo vine a Buenos Aires por Margarita Palacios. En mi caso, siempre resistir y buscar hacer un poquitito más, un esfuercito más y enriquecer desde acá, tener un poco más de paciencia, templar el carácter, buscar una tribu, buscar la ternura en medio del asfalto y ver dónde está la tierra…”
¿Los varones del ambiente artístico, de la canción… evolucionaron en el trato con las mujeres artistas y en la concreción de la igualdad? “Tengo compañeros que si y conozco hombres que no; así que yo me quedo del lado de mis compañeros que si y un poco ya elijo en esta etapa de la vida dónde uno se va a cobijar”.
¿Qué destino querés para este puñado de canciones de “Desarraigo”? Que las use quien las necesite, porque yo canto canciones que necesito y las uso de remanso, o como una curita para una herida; capaz que yo siento una cosa y la persona que la escucha siente otra y la ayuda a conectar con una emoción. Las seis canciones del disco son muy experimentales y son hasta inocentes, las compuse con mi caja y todo el disco se armó alrededor del toque con la caja porque buscábamos mantenerla en el centro con el Joel Costas (músico de Chilecito), y así son mis canciones: son sencillas, arrítmicas y medias locas, pero son sinceras y no dicen cosas difíciles de entender, es un primer paso de un universo nuevo para mi; tené en cuenta que durante todo mi trayecto de formación como farmacéutica estuve todo el tiempo soñando con estudiar música y entonces este primer disco mío está hecho por una académica de la ciencia sin saber nada de la música”.
Pero tenés la tierra colpeña de tu lugar de nacimiento, después: todo lo que aprendiste de la tierra en La Rioja, el compartir todo eso, y creo que eso no se estudia y que si se vive y se mama del lugar de origen y de la tierra con sus costumbres y con su tradición oral… “Es muy loco porque vos pensá que hay gente que hace medicina sin saber ni la mitad de lo que yo sé como farmacéutica especialista en Cannabis y sin embargo curan como lo hacían nuestras abuelas y que son conocedoras”.
¿En esos desarraigos que la vida te llevó que sacas de positivo? “Cuando me fui a hacer la secundaria fui Saujil, fue para crecer, luego cuando fui a La Rioja también fui para crecer, pero siento que esta venida a Buenos Aires fue para dar frutos. En cada uno de esos momentos yo era una pequeña raíz que iba a brotando de la tierra al sol. Y tuve que entender que necesitaba tanto del agua como del sol para dar mis frutos”.
El disco “Desarraigo” de Leticia Aranda se puede escuchar en todas las plataformas digitales y la presentación se puede ver en Youtube:
https://youtube.com/@leticia.aranda_musica?si=uLCE0X_wTzON9YAR
Fotos: Ami Vitello