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En el mes de las infancias

La Casa de la Puna vivió un fin de semana a pleno con familias, juegos y culturas del mundo

Peña, feria, juegos tradicionales, artistas infantiles y propuestas de distintas colectividades reunieron a una multitud durante dos jornadas.

16 de agosto de 2026 - 19:31

Una multitud acompañó durante sábado y domingo las propuestas de Casa de la Puna, que volvió a convertirse en uno de los puntos de encuentro elegidos por residentes y turistas durante el fin de semana largo. Peña, feria, pequeños artistas, un particular Torneo de Bolillas y las expresiones culturales y gastronómicas de diferentes colectividades le pusieron color a dos jornadas atravesadas, especialmente, por los festejos del Día del Niño.

A pleno sol de invierno, desde el mediodía del sábado comenzó a sentirse el movimiento en Casa de la Puna. El patio se colmó de público para acompañar la peña organizada por el folklorista Federico Miranda, mientras que afuera, en la Plaza Quique Sánchez Vera, la Feria Manos Catamarqueñas desplegaba sus puestos de artesanos y propuestas gastronómicas.

Pero hubo una escena diferente que llamó especialmente la atención. En uno de los patios de tierra laterales de Casa de la Puna, las pequeñas protagonistas fueron las bolillas. Allí, chicos y grandes volvieron a agacharse sobre la tierra, afinar la puntería y recuperar uno de esos juegos que durante generaciones formaron parte de la infancia.

El Torneo de Bolillas, coordinado por el profesor Horacio Barboza, consiguió algo que parece sencillo pero que, en tiempos de celulares, videojuegos y pantallas, adquirió un significado especial: reunir a los chicos alrededor de un juego tradicional, permitirles competir sanamente, conocer nuevos amigos y descubrir cuánto entretenimiento puede esconderse detrás de una diminuta bolita de vidrio.

La experiencia continuó este domingo con una segunda jornada que logró convocar incluso a más participantes. En plenos festejos por el Día del Niño, el patio volvió a convocar a pequeños competidores dispuestos a medir su puntería, aprender las reglas y, sobre todo, compartir.

Pequeños artistas, grandes aplausos

El sábado también tuvo como protagonistas a los niños sobre el escenario montado en la Plaza Quique Sánchez Vera. Numerosas familias llegaron para acompañar a los pequeños talentos locales, que demostraron sus habilidades a través del canto y la interpretación de diferentes instrumentos.

Jeremías Carrizo, Victoria Sofía Ayala, Leandro y su Violín, Leonel y su Acordeón, Isabel Frini, Alexia Roldán, Santy Farías, Constanza Bulacio, Nicolás Rivera, Lourdes Bogolla, Lázaro y Jonás Díaz fueron algunos de los protagonistas de una tarde en la que los aplausos y la admiración del público premiaron cada presentación, incentivados también por la animación de Franco Ocaranza. Todos recibieron un reconocimiento por su participación artística, a cargo de la Dirección de Turismo Capital.

El cierre estuvo a cargo de Amalgama, grupo con cerca de dos décadas de trayectoria en propuestas infantiles oientadas a la recuperación de las raíces regionales y los valores de la identidad local.

Un domingo para viajar por el mundo

Este domingo, el paisaje volvió a transformarse. La Feria Manos Catamarqueñas compartió protagonismo con una nueva edición del ciclo “Encuentros por el Mundo”, que esta vez permitió acercarse a las culturas de Japón, República Dominicana y Bolivia.

Música, danzas, vestimentas, costumbres y sabores típicos fueron parte de una propuesta que despertó la curiosidad de vecinos y turistas. Los puestos gastronómicos permitieron, además, realizar un pequeño viaje a través del paladar y descubrir preparaciones tradicionales de los países participantes.

La tarde avanzó entre música, baile, comidas, una máster class de salsa y bachata a cargo de Noraida Pérez, el baile de Caporales San Simón, juegos y hasta la posibilidad de cruzarse con personajes de Cosplay, como Luigi o un simpático Hombre Araña japonés.

Así, entre la Fiesta del Cabrito que se realizó desde el mediodía en el patio interno del atractivo, y la calle como escenario de las colectividades, Casa de la Puna volvió a demostrar su capacidad de reunir generaciones y convertirse en uno de los espacios de mayor convocatoria de la ciudad, especialmente durante los fines de semana largos.

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