Pacheco contó en muchas ocasiones que se sentía orgullosa de haber hecho estremecer a Diego Maradona con sus canciones. Fue en Europa, en una gira de Pacheco, y un concierto en un restaurant donde estaba el astro argentino.
Pacheco contó en muchas ocasiones que se sentía orgullosa de haber hecho estremecer a Diego Maradona con sus canciones. Fue en Europa, en una gira de Pacheco, y un concierto en un restaurant donde estaba el astro argentino.
Hasta se sacó una foto con Dalma, una de las hijas de Maradona, en sus piernas.
Esto escribió Pacheco en su muro de Facebook el 25 de noviembre de 2020, invadida por la emoción y la tristeza por la muerte del “Barrilete Cósmico”.
Se fue de esta tierra, ¡él no era de este mundo! Nadie lo comprendía, lo vi personalmente en cuatro oportunidades (dos veces en la cancha como jugador y dos veces yo canté para él). En Sevilla, con la Selección (amistoso España-Argentina), ¡jamás voy a olvidar la emoción tan sublime que fue ver al más grande de todos los tiempos en acción! Éramos un puñado de argentinos, orgullosos, enloquecidos por ver a nuestro héroe del 86 en vivo y en directo.
La segunda vez fue en el Bernabéu (Madrid) en un amistoso Boca - Real Madrid. La tercera también en Madrid, se presentaba en sociedad y para toda España el fútbol por TV prepago. Para la ocasión el Canal+ contrató a Diego para el lanzamiento.
Y a la noche se hizo la cena privada para unas 20 personas, entre las que se encontraba Jorge Valdano. Fue en el restaurante argentino "El Locro" donde yo era parte del staf artístico, y como tal, tuve el honor de cantar para él.
Todavía recuerdo el temblor en mis manos y el nudo en la garganta... como la desazón de no tener cómo graficar el momento (se prohibieron todas clases de cámaras, fotográficas y fílmicas). Llegar al local fue difícil, se había cerrado dos cuadras a la redonda, policías con sus motos y radios, ni autos, ni transeúntes que no estuvieran autorizados, parecía que estaba un jefe de Estado. Me palparon y revisaron el estuche de mi guitarra, y al llegar, la seguridad privada volvió a revisar la funda de la guitarra, por si no tenía alguna cámara escondida.
Pensaba ¿cómo hacer para compartir este momento tan grande con mis padres y hermanos? ¡No lo van creer! Pero Dios me dio la cuarta oportunidad y un año después (más o menos) Diego era muy amigo de Cesar Neyra (dueño del restaurante) vino con su familia a cenar, esta vez no era privada, había público normal, como cualquier día... y César sacó la foto que estoy publicando. Ese día le dediqué un chamamé a pedido suyo, quería bailarlo con Claudia.
El público estalló en aplausos para él. Después a pedido de los muchachos de la cocina fue y se sacó fotos con cada uno de los argentinos que trabajaban allí. Un gesto de humildad que vi con mis ojos... Era grande también como persona.
Adiós Diego querido, quizás ahora la prensa amarillista y los difamadores te dejen en paz. ¡¡¡El mundo llora al más grande de todos los tiempos!!!