“Yo siempre dije en mi casa que era artista! y pinto y dibujo desde que era una niña; en casa nunca me dijeron que no dibuje… y dibujaba en las paredes y todo lo que estaba a mi alcance”. Así, como la “Dulce Daniela” de Vítor Heredia que dice: “Ella decide cuando es de día, ella maneja el sol, anda pintando toda la casa con trozos de crayón, la artista plástica catamarqueña Abigail Albornoz reafirma la libertad de pintar y nos cuenta sobre su pasión por el arte desde su infancia en El Bañado, departamento La Paz de nuestra provincia de Catamarca.
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Celia Abigail Albornoz: pintar la naturaleza y su gente
Por Federico de la Vega
La entrevista rondó en una conversación que trasluce y transita, entre el nacimiento de su obra y su pensamiento ligado al compromiso social. Cuenta para los lectores de El Ancasti como la naturaleza está presente en sus pinturas, no solo en las imágenes, sino también en todos los componentes materiales de esos cuadros, materiales que provienen también de esa misma naturaleza que se brinda ante sus ojos todo su esplendor.
Abigail acaba de terminar de compartir con un nutrido grupo de visitantes la inauguración de su muestra artística “RECONVERSIÓN” El arte como herramienta de transformación, en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y organizada por la Diputada Nacional Claudia María Palladino junto a la presencia del Diputado Sebastián Nóblega y la Subsecretaria de Políticas Culturales de la Provincia de Buenos Aires Victoria Onetto. En un breve y emotivo acto, la artista catamarqueña aprovechó la oportunidad para donar a la Cámara de Diputados de la Nación su obra “Lorenza – La última Diaguita”, que quedará como patrimonio artístico de la Cámara de Diputados para ser exhibida y conservada -por expertos en cuidado de obras de arte- por siempre, según expresó la Directora de Cultura de la casa legislativa Flavia Alemann.
Luego el público presente pasó a ver cada obra, la gente le preguntaba muy interesada sobre sus diferentes cuadros y ella habló con cada espectador que le preguntaba, en un momento nos sentamos a un costado a charlar sobre su obra.
El Bañado, departamento La Paz, vio crecer a una niña que “hacía mis propias muestras y pegaba mis papelitos con mis dibujitos y a todos les decía que era una artista. Allí tenemos un espacio cultural con un escenario que existe desde que soy niña y siempre colaborábamos con las escuelas y hacemos la fiesta del día del niño… Talleres del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de curtidos de cuero, también talleres de panadería o de dulce de leche... Se vivía la actividad comunitaria”.
¿Crees que hay una simbiosis entre tu obra y el hábitat o naturaleza de ese entorno tuyo de la niñez en el Bañado? “Tal cuál, la naturaleza va más allá de ser solamente una inspiración, es parte de la obra, está presente desde los materiales, los pigmentos, e inclusive desde la luz. En mi obra trato de que la naturaleza deje de ocupar ese lugar solamente representativo, sino que también se vea reflejado y ocupe un lugar más activo dentro del hecho mismo de la creación artística. En la producción del proceso creativo utilizo elementos naturales como tierra del propio territorio, plantas o frutos como la algarroba, la flor del cactus, el ucle y diferentes plantas donde puedo obtener pigmentos naturales y utilizarlos en la pintura”. Dentro de esta línea de trabajo se destaca la obra “Lorenza”, homenaje a Lorenza Ailén. Realizada íntegramente con materiales ecológicos, la obra fue seleccionada para el Salón del NOA 2024 y constituye una reflexión sobre la memoria ancestral, la identidad cultural y la preservación del patrimonio intangible.
“Siempre trabajo con el propósito más importante que tiene el arte, que es comunicar y esa comunicación se da desde representar a Lorenza, desde mostrar las problemáticas que tiene la sociedad, las alegrías, la identidad, etc.”
¿Cuál es la problemática social que más te impactó y te inspiró para crear tus obras? “La desigualdad social, algo que viví de niña en mi propia casa y mi pueblo que no teníamos luz y allí se levantó un escenario y a partir de eso la gente comenzó a reunirse y tener un lugar de intercambio y de diálogo. Creo que la desigualdad social está más marcada en este momento que vivimos”.
¿Entonces crees que el arte conecta y proyecta una esperanza Abigail? “El arte siempre conecta y el ser humano se comunica desde que existe a través del arte, de la pintura… lo que sabemos de nuestros antepasados es a través de la pintura; así que sin lugar a dudas el arte conecta y comunica. El arte no es solamente pintar, yo creo que es una responsabilidad porque uno comunica con él, es una herramienta muy importante para transmitir lo que somos”.
Durante la charla, Abigail destacó el trabajo familiar que la une con su hijo Alan Flores Albornoz, que es quien saca las fotos y ayuda a su madre en la creación artística. Nos cuenta su admiración por el gran pintor Antonio Berni que para ella es “sin lugar a dudas mi pintor preferido en lo social”.
Estilo y trayectoria
Su trabajo aborda principalmente el surrealismo, la técnica mixta y el acrílico, combinando elementos cotidianos con la naturaleza, las raíces locales y el mensaje social para invitar a la reflexión. Expuso la obra Anidar en muestra "Marzo, mujer y memoria" en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes (FNA) en Buenos Aires.
Fue seleccionada en convocatorias internacionales: para el Libro de artistas Flamantes de España o la exposición en Colombia en ES Gallery, Fundación Rinconesarte. Su labor artística ha sido declarada de Interés Parlamentario, Social y Cultural en Catamarca
Su práctica artística se fundamenta en la convicción de que el arte puede generar vínculos, fortalecer identidades y promover procesos de transformación social. Desde esa perspectiva, su trabajo busca tender puentes entre la creación contemporánea, la memoria colectiva y las comunidades que dan sentido a cada obra.