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La cultura es la sonrisa

Carlos Bazán: cantor y compositor de las cosas nuestras

Por Federico de la Vega

20 de octubre de 2026 - 12:38

Si hablamos de voces señeras del canto de Catamarca para el país y el mundo, voces que nos dejan un nivel muy alto en la interpretación y en la preparación vocal masculina, podemos recordar entre otros: a nuestro gran cantautor Jorge Rojas que fue cantor de la compañía de Ariel Ramírez y cantó por el mundo la “Misa Criolla”; a Carlitos Brizuela quién fuera integrante de “Los de Catamarca”; de “Los Sembradores”; de “Los Nocheros de Anta” o del conjunto “Los de Salta”, y por supuesto coronar ese trío de grandes voces nuestras al gran artista Carlos Bazán, nombrado y conocido con afecto como Carlitos Bazán, nacido el veintiséis de diciembre de 1948 en Recreo, departamento de La Paz, provincia de Catamarca.

Hoy se trata de una entrevista con el Carlitos cantor de niño, el compositor de grandes éxitos junto a la poetisa María Elena Barrionuevo, el que entró a una compañía discográfica e inmediatamente fue contratado para una gira de seis meses por Japón y estuvo cantando por el país y el mundo durante once años como solista y el que integró luego el reconocido “Trío San Javier” hasta la desaparición física de Pedro Favini.

Una entrevista que, aunque yo le aclaré que era para un medio escrito, fue muy cantada en varias partes por entrevistado y merecería por ello ser editada para radio por la calidad de esa voz intacta y emocionante para quien la escucha, en este caso quien para mi, ya que me emocioné al escuchar ese timbre tan claro y esa forma de decir las canciones, un estilo que tantas satisfacciones le trajo en su vida personal y artística y que queda grabado en los oídos de muchos catamarqueños que lo escuchamos desde su etapa de solista.

Carlos Bazán tiene setenta y ocho canciones registradas en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), algunas de ellas son cantadas a lo largo de los tiempos por el propio autor y por innumerables solistas y conjuntos folclóricos; canciones como “Mi madre provinciana”, “Del Suncho a la gloria”, “Cenizas de tu amor” o “Era tiempo de otoño” con letras de María Elena Barrionuevo, pasando por temas con letra y música suyas como: “Cuando vuelvo a Catamarca”, “Virgen madre morena”, “Doña María la panadera” o “Catamarca me conoce”.

Ha compuesto también con Pedro Favini “Córdoba sin ti”, con Eduardo Lábaque “Recreo pueblo mío”, con Julio Fontana “La morenita del valle” y “Catamarca te nombro” junto a Víctor Yunes Castillo.

Una de sus últimas apariciones cantando fue durante el acto de Beatificación de Fray Mamerto Esquiú, invitado por el profesor Oscar Vera y también cantó en un gran homenaje que le brindó SADAIC en el Cine Teatro Catamarca; también se lo ha escuchado cantar a través de las redes hace una semana junto a sus hijos Carla y Nahuel Bazan que conforman actualmente el dúo Meibel.

“El comienzo en la música me lo ha dado mi papá”

¿Qué recuerdos tenés de tus primeros pasos en la música, allá en la niñez? “Mira Fede: el comienzo en la música, yo creo que me lo ha dado mi papá, porque mi papá -en La Guardia- era el cantor que lo buscaban para las tres noches y entonces se cantaba sin micrófono… así que le daba las tres noches y le quedó la costumbre de cuando nosotros éramos chicos todavía, él ponía el codo en la mesa y cantaba… (canta también el entrevistado) “…se ha hecho el ocaso de tu alma y la mía y ya se insinúa en la paz nocturnal la estrella que antes mi cielo lucía no quiere tu olvido mi pena alumbrar…” y nos cantaba en la mesa así, y era muy afinadito y dulce para cantar, mi papá cantaba muy lindo ¿vos sabes? Y hasta grande cantaba, hasta que fue viejito”

¿Recordas la primera vez que cantaste en público? “La primera cantada mía fue a los doce años (sonríe) en un acto del 25 de mayo en la plaza de Recreo, yo iba a la Escuela 280 en ese entonces y me estaba enseñando la guitarra Lito Garay de Recreo y cuando ya aprendí tres temas canté ahí. Fue muy lindo ese día porque la felicitaron a mi mamá y le decían: “qué lindo que canta este chico” y yo estaba muy asustado porque era muy chico todavía”.

¿Tenías modelos de cantantes en la juventud? “Yo seguía mucho a Nino Bravo, a Rafhael, a todos esos cantores y creo que eso aprendí de ellos me ha dejado la cuerda hasta hoy en un estado en que canto en la misma tonalidad de aquellas épocas. Además, cuando tenía más de veinte años estudie canto recién en Buenos aires con Ana Inchausti y eso me ayudó muchísimo con la voz”.

¿Cómo siguieron esos primeros pasos de cantor? “Con los años formamos un conjunto creado y arreglado musicalmente por Pocho Lábaque, que se llamaban “Los Zorzales Catamarqueños” y como él había estado en el Coro de la provincia Catamarca mucho tiempo colocó él las voces de cada uno para cantar la primera, segunda, tercera y el bajo, y con eso debutamos en la primera Fiesta del Poncho, en julio de 1967. Ahí cantamos y nos ganaron “Los cinco del norte”; pero mirá lo que son las cosas de la vida, en los camarines estábamos con Pedro (Favini) con Pepe (Ragone) y yo no los conocía ni de nombre todavía, y quién diría que veinticinco años después yo integraría el “Trío San Javier” con ellos. Fue bastante mágica la cosa y muy linda. Para mí el comienzo del canto ha sido en la primera Fiesta del Poncho porque fue al primer escenario grande que subimos”.

El Trío San Javier

¿Cómo fue tu llegada al Trío San Javier”? “Cuando se va el Paz Martínez del trío, Pedro Favini me busca y me dice que ya me tenía en el ojo hace muchos años y la cuestión es que cuando me llama, yo estaba en Catamarca y me dice que ese fin de semana cantaban en La Rioja y que vaya para ahí así charlábamos y veíamos cuál era la altura que yo podía cantar; es decir: la altura del Paz Martínez era un La y yo podía llegar hasta un Sol o un Fa sostenido, así que ahí nos probamos en La Rioja y me dijeron que haga falsete en donde no llegara a las notas altas que hacía el Paz, pero de todos modos lo hablemos en Buenos Aires más tranquilo y entonces me dijo estás en el trío y te voy a dar las canciones que canta el trío en el show de ese momento y estudialas porque dentro de quince días tenemos que ir a actuar a Reconquista. Vos no sabes los nervios que tenía, entonces marcamos las letras de las canciones y con rojo estaba marcado lo que yo cantaba solo o en dúo en una cartulina que poníamos en el piso delante de cada micrófono; sucedía que todos vivíamos lejos entonces y no teníamos posibilidad de ensayar. Todas esas cosas fueron lindas porque me ponían al filo de los nervios”.

“Madre provinciana me hace suspirar siempre por la imagen de ella en la vereda despidiéndome”

Contame sobre tu primera canción Carlitos. “Cuando yo fui a probarme a la compañía discográfica EMI Odeón, fui con mi guitarra -como se usaba entonces- y canté “Lapaceña” y “Y volveré y volveras”, y ahí nomás quedé seleccionado, me dicen que vuelva en dos días para firmar el contrato, y así fue. En esos tiempos salieron una serie de discos entre los cuales estaban el de Ramona Galarza, Argentino Luna y de otros artistas y entonces sacaron un disco mío también donde grabé además “Era tiempo de otoño” con letra de María Elena Barrionuevo”. En ese momento un productor japonés estaba buscando un solista para llevar en gira a Japón y en la discográfica le dan para escuchar esa serie nueva de discos que habían sacado, entre los que estaba el mío “Era tiempo de otoño” y el productor escucha mi canción y les manifiesta que quería ver fotos y se las llevan y bueno… como yo era medio pendejón todavía con veintiún años… y la cuestión es que me llama Bello de EMI Odeón y me dice que el miércoles a las diez de la mañana tenía que ir a la compañía porque venía Alberto Fontán y un japonés que quería escuchar la canción, y yo no le creía y pensaba que me estaba charlando; y llegado el día me contrataron y fui a Japón, después me pidieron si me podía quedar seis meses ya que yo cantaba seis canciones en japonés (Canta en japonés una de ellas el entrevistado) según ellos se entendía perfectamente lo que cantaba y me aconsejaban quedarme más tiempo; a las canciones en japonés me las había enseñado la cantante Graciela Susana que ya había hecho giras por Japón”.

¿Cómo se conocieron con María Elena Barrionuevo, con quién compartiste una parte importante de tus composiciones más exitosas? “Nos conocimos porque Esquiú y Recreo están muy cerquita y así comenzamos a componer juntos. Yo le decía, por ejemplo: este tema es para una zambita… y por ahí ella ponía la letra o en otras yo componía la melodía sobre un poema de ella…”.

¿Cómo nació “Mi madre provinciana”? “Mi madre provinciana nació de un viaje que yo hice cuando todavía no había hecho nada artísticamente hablando, estaba comenzando de cero aún, pero ya estaba viviendo en Buenos Aires y volvía poco a Catamarca porque la moneda era corta, entonces ese día me voy por primera vez y vos vieras como a mi vieja no la podían contener del llanto y a mí también se me aflojó el estómago y empecé a llorar con ella, y mientras estaba el taxi afuera esperándome, y bueno ahí le digo: mamita te prometo que en cuatro o cinco meses vuelvo… bueno hijo -me dijo- que te vaya bien y yo le voy a rezar a la Virgen del Valle y a Diós, y yo le decía mamita no llorés porque me voy mal, y así fue y cuando llego y subo a la Chevallier, con una lapicera ya iba bosquejando lo que me estaba pasando, (y canta “Mi madre provinciana”) de esa vivencia tan impactante para mi nació esa canción que compartimos con María Elena”.

Ambrosia Pura Salas, la madre provinciana de Carlos Bazan.

¡Qué bellas versiones son las tuya y la de la querida Silvia Pacheco, para mi, dos cantantes señeros de nuestra canción catamarqueña! “Ayyy Dios querido del alma! Madre provinciana me hace suspirar siempre porque tengo tan fuerte la imagen de ella en la vereda despidiéndome”.

¿Y “Del Suncho a la gloria” que dedicaron a Fray Mamerto Esquiú? “Me acuerdo que le habían pedido a María Elena de la escuela donde trabajaba junto con mi hermana en Esquiú, que hagamos alguna canción dedicada a Fray Mamerto Esquiú porque llegaba una fecha muy importante y me dice María Elena: “Por los caminos del llano (canta nuevamente muy sentido) bajo un rojo sol de fuego viene viajando Mamerto fraile santo misionero…” y me encantó la letra cuando dice: “Y en aquel incendio azul en La Paz de un diez de enero perdía la tierra un hombre y un santo ganaba el cielo…” esa parte me paró los pelos y así nació enseguida la canción”.

¿Cuál es la canción que más satisfacciones te dio como compositor y autor? “A nivel sentimental fue la de mi madre, “Mi madre provinciana” y en otro nivel fue también, sería económicamente: “Córdoba sin ti” que hice con Pedro Favini y que me grabó Luciano Pereira que en esos tiempos que se usaba el CD se vendieron quinientos mil discos”.

¿Claro, una canción de mucho éxito como “Córdoba sil ti” cómo fue compuesta? “En esa época yo estaba de novio en Córdoba y estábamos muy enamorados los dos; en un momento fue tiempo en que me tenía que volver a Buenos Aires y me fui, y me pongo mal porque era tan hermosa espiritualmente esa mujer, pero bueno, nunca más la vi”.

Son muchas tus canciones exitosas y da para otra entrevista, pero contame por último ¿Quién fue doña María la panadera? “Doña María era una mujer que salía por la calles de Recreo a vender su pan y venía con dos canastitos a la estación de trenes de Recreo a la hora que pasaban los trenes -si le quedaba pan todavía- y ella iba por las ventanillas vendiéndole a los pasajeros; ella esperaba el tren del sur y el tren del norte que casi se cruzaban en esa estación. La conocí y la llegué a ver hasta muy viejita y así yo dije: “Doña María la panadera no es una María más ni una María cualquiera, es doña María la panadera…” Yo creo que ella no llegó a escuchar la canción y ahora me pidieron autorización para ponerle el nombre de mi canción a un geriátrico que están haciendo y yo les dije que por supuesto que sí y que estoy orgulloso que le hagan un reconocimiento a esa gran mujer”.

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