Por María del Rosario Andrada

Refugio de lectura

domingo, 7 de julio de 2019 · 04:00

“DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA” de Antonio Gamoneda (Abada Editores, España)

Antonio Gamoneda nació en Oviedo, España en 1931. Poeta y crítico. Autor de: Sublimación Inmóvil; Exentos I: Blues Castellano; Exentos II; Descripción de la Mentira; Lápidas; Libro del frío; Arden las pérdidas; Cecilia; Exento III; Mudanzas; El libro de los Venenos. Premio Castilla y León de las Letras; Premio de la Crítica de Castilla y León, Premio Quijote, Medalla de Plata del Principado de Asturias, el Premio “Leteo”, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes; Premio Nacional de España, Premio Cervantes. Su obra fue traducida en varios idiomas.

Audaz frente al olvido, incisivo por la perversión del silencio que impuso el régimen dictatorial del franquismo, Antonio Gamoneda cuestiona la mentira histórica, el triunfo del relato de los acontecimientos. Construye una poética destinada a revelar las ausencias, los recuerdos, influenciado por su militancia antifranquista y las pérdidas de sus amigos por “desapariciones”, suicidios o locura: “Los que sabían gemir fueron amordazados por los que resistían la verdad, pero la verdad conducía a la traición./ Algunos aprendieron a viajar con su mordaza y éstos fueron más hábiles y adivinaron un país donde la traición no es necesaria: un país sin verdad./ Era un país cerrado; la opacidad era la única existencia”.
Simbolismos y fuertes imágenes aparecen en una prosa que reivindica la memoria, juega con paradojas y sombras para recuperar la luz que encierra la verdad. “El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición… como un barco calcificado de un país del que se ha retirado el mar, escuché la rendición de mis huesos depositándose en el descanso; escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al ingresar en lo que quedaba de mí…”. Sabemos que el General Franco desencadenó con un golpe de Estado la guerra civil española (1936-1939) que finalmente triunfó con la ayuda de Hitler y Mussolini. Manipuló el sentimiento patriota del pueblo con mensajes propagandísticos como “el enviado de Dios”, “salvador de la tradición occidental del cristianismo. Muerto el dictador comienza la transición, un período cargado de escepticismo y decepción, una sociedad anonadada que intenta volver a la realidad, escapar de la “negación” que se anidaba en las conciencias como un animal monstruoso, por eso dice Gamoneda: “…los sacerdotes hicieron negación y los comerciantes y los hombres de honor hicieron negación…/ Hubo un tiempo habitado por madres y por iluminaciones… y entonces hubo delación y algunos murieron y otros retrocedieron hasta sus madres/ y las madres estaban ciegas en sus vientres”.
En un país sin verdad donde la mentira subyace en los hechos y se posiciona como una existencia auténtica, solo la memoria puede salvar de la molienda. El lenguaje se pobló de señales cuando Antonio Gamoneda y otros escritores constataron la falsedad del relato. Penetrar en el olvido, dice Juan José Lanz, “implica actualizar la memoria de la ausencia, traer a los ojos lo que estaba reprimido, lo tantas veces omitido en el silencio, lo que se ha sembrado en la sombra de la desmemoria”.

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