vacaciones de invierno en el girardi

El teatro y la mirada desde los más chicos

Entrevista a Idangel Betancourt, director de la Comedia Municipal.
domingo, 9 de junio de 2019 · 04:05

En 2017, la actual gestión de la Comedia Municipal creó "Vacaciones de invierno en el Girardi", el ciclo de teatro para niños que verá su tercera edición del 15 al 28 de julio. Desde el primer día, la familia catamarqueña colmó la sala y la convirtió en un espacio de divertimento, donde además de la sonrisa y el asombro infantil, los adultos aprenden a mirar a través de los ojos de los niños de hoy.

-Vacaciones de invierno en el Girardi llega a su tercera edición, ¿por qué pensás que el ciclo ha tenido éxito?
-“Primero por la capacidad de gestión que nos ha dado contar con la cogestión del Instituto Nacional del Teatro a través de su representación provincial, que aporta financiación para contratar profesionales y grupos del Catálogo Nacional del INT. Y, sobre todo, porque es una fecha donde la familia está buscando compartir experiencias en conjunto, entonces el teatro cumple allí una demanda y un rol social importantísimo. Por eso pasamos de hacer solo los fines de semana en la primera edición a mantener dos funciones diarias durante todas las vacaciones de invierno con la participación de grupos de teatro locales”.

-¿Qué rol creés que juega este tipo de propuestas en la relación de padres e hijos?
-“Me gustaría detenerme en una singularidad que solemos pasar por arriba. Uno de los encantos del teatro para niños consiste en la relación de complicidad entre los niños y los adultos, quienes muchas veces más que observar la obra, están pendientes de las respuestas del niño a los estímulos de lo que va sucediendo en escena. A través de esta relación, se van renovando confianzas y revisando en el espejo de la ficción las posiciones que como adultos tomamos en relación con los más pequeños de la familia”.

-Como volver a la infancia…
-“Las obras para niños, hechas por adultos, son siempre una vuelta a la infancia, pero no a una infancia perdida en el pasado, sino que el teatro hace posible la renovación de un pacto de inocencia necesario para que el universo lúdico de la infancia y su potencia de imaginación se reafirmen en cada nueva generación. Se convierte así en herramienta simbólica para sortear las emergencias de cada época”.

-¿Cómo creés se acomoda el trabajo a los tiempos de crisis?
-“El teatro está constituido por una comunión imposible de apresar en su relación entre realidad y ficción, inconfesable en las vivencias emocionales. En un espacio así, todos nos sostenemos desde una complicidad que nos permite asumirnos diferentes y a la vez unidos al otro. Esa comunión activa siempre una memoria colectiva. Por eso es importante que desde las políticas públicas culturales podamos entender la relación estrecha entre cultura y desarrollo. Éste, en definitiva, es el propósito de garantizar un ciclo para los niños, la felicidad va de la mano de la libertad crítica, dos cosas que el teatro propicia y que deben ser sobre todo un derecho”.

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