Este festival que ya cuenta con más de 10 años de trayectoria, volvió a montar su propuesta en el Club Ciudad de Buenos Aires para sorprender a un público que busca no solo ver shows musicales en vivo, sino también vivir una experiencia sensorial e interactiva.
Las puertas del Club Ciudad de Buenos Aires se abrieron el sábado temprano, pasado el mediodía, y los que iban ingresabando al parque ya podían comenzar a entretenerse y vivir experiencias extramusicales en los primeros metros recorridos: un micrófono conectado a un “vocoder” que modifica de manera divertida la voz de quien, diciendo o cantando lo que quisiera, salía por una especie de cucurucho de helado gigante que funcionaba como un altoparlante, también podìan meterse a una especie de lluvia artificial refrescante, subirse a un toro-emoji mecánico o entrar a un domo llamado “Bullet effect”, que consiste en una secuencia de celulares dispuestos en espiral alrededor de quienes posaban para obtener una foto “gif” giratoria. Todas estas atracciones y la puesta en escena del predio eran dominadas por el concepto estético de los "emojis", que a esta altura se han vuelto parte habitual de la iconografía actual.
El combo de servicios y comodidades que ofrecía la puesta del Personal se completaba con FoodTracks (incluso también un “Kiosco-Track”), sector Lounge para descansar y cargar celulares o cambiar por premios los puntos que los juegos acreditaban. Los asistentes al festival podían bajar la app oficial que permitía acceder tanto a las funcionalidades interactivas como al contenido oficial; line up con el detalle de los escenarios, horarios y bandas, fotos exclusivas de los artistas, de los shows. Además, este año el Personal Fest tuvo su acceso exclusivo a través de una pulsera de ingreso, que conectaba a los asistentes con las propuestas del predio.
Todas estas posibilidades que se suman a los shows, son de alguna forma la confirmación del nuevo lugar que la música ocupa en la actualidad, que deja de estar aislada como experiencia exclusivamente auditiva y se conecta de manera constante con lo visual y, sobre todo, con lo interactivo. La propuesta de Personal en este sentido, acompaña de manera vanguardista ese concepto desde sus inicios, haciendo todo su equipo realizador un doble esfuerzo a la hora de pensar un evento de música y diversión para un público cada vez más conectado.
Mucho para escuchar
Dos escenarios principales, que por ser contiguos garantizaban una sincronía exacta entre shows y daban comodidad al público, que bien podía correrse un poco para presenciar el siguiente set o simplemente esperar su artista favorito cerca del escenario en preparación, mientras asistía lo que iba ocurriendo por pantallas gigantes.
Conversando con el equipo organizador del festival antes del inicio, expresaban su deseo de que el festival reúna la mayor variedad de público posible, tanto en edades como en “tribus” o estéticas y esto se logró a las claras gracias al “line-up” que se ofrecía. Desde propuestas rockeras más duras, como “The Black Angels” (EEUU), “PJ Harvey” (Inglaterra), pasando por estéticas indie, retro-pop, folk o electrónicas como “Neon Indian (EEUU)”, “Phoenix (Francia), “Paramore” (EEUU), “Daughter (Inglaterra)”, “Little Jesus (Mexico)”, el reggae pop cancionero de SOJA (EEUU) y Jack Johnson (EEUU), una puesta acústica casi cinematográfica de Seu Jorge (Brasil) y su tributo a Bowie nacido en el film “Vida Acuática”, hasta la rave que montó para el cierre el histórico Fat Boy Slim (Inglaterra) con su DJ set audiovisual de alto tenor psicodélico.
A estas propuestas internacionales se sumaban consagrados artistas nacionales que le daban el toque criollo al lineup principal; la alegría delirante de “Turf”, las historias cantadas y estribilleras de “Estelares”, la aceitadísima puesta funkera de IKV o la encendida lista de himnos de “Fabulosos Cadillac” fueron de los momentos más convocantes del llamado “Rock Nacional”.
Pero la propuesta musical del festival no termina allí, ya que lo más nuevo y emergente de la escena musical, la semilla y el espíritu de lo que vendrá, se hizo presente para llevar consigo a esos fans jovencitos que pueden enorgullecerse de haber seguido sus bandas desde la primera hora. La mayoría de estas propuestas podían verse en los dos escenarios paralelos, ubicados en diferentes zonas del parque; “Bandalos Chinos”, “Viva Elástico”, “Rayos Laser”, “Cállate Mark” y “Francisca y los exploradores” son sólo algunos nombres dentro de una escena que busca crecer junto a sus jóvenes referentes. Incluso hubo espacio para actuaciones históricas, como la de “Utopians”, la ya más experimentada banda indie que aprovechó el espacio para despedirse de los escenarios y de su público.
En números
Más de cincuenta mil fueron las personas que asistieron al Personal Fest, pero también fueron más de un millón doscientas las que pudieron seguirlo en vivo a través del streaming en www.personalfest.com.ar y a la app oficial del festival.