ver más

Quisieron robar las cenizas de Freud y de su esposa

15 de enero de 2014 - 00:00
Unos ladrones trataron de robar las cenizas de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, y su esposa Martha de un crematorio londinense, dañando el valioso jarrón griego que les servía de urna, se supo ayer.



Entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, unos ladrones trataron de robar una urna con los restos de Sigmund Freud y su esposa Martha, aseguró la policía en un comunicado.



Como resultado, la urna que contenía sus cenizas resultó seriamente dañada, añadió la policía, que abrió una investigación.



Se trata de un jarrón griego del siglo IV antes de Cristo -y no del III a.C., como dijo por error la policía inicialmente- decorado con la imagen de Dionisio, el dios griego del vino y la pasión, regalado a Freud por la princesa María Bonaparte, amiga cercana y luego colega.



Esta descendiente de Napoleón, casada con el príncipe de Grecia y Dinamarca, ayudó a Freud, su mujer y su hija Anna a abandonar Viena cuando Adolf Hitler se anexionó Austria, en 1938, instalándose en Londres ese verano (boreal).



El jarrón reposa en lo alto de una columna de mármol en la que están inscritos los nombres del matrimonio y sus fechas de nacimiento y muerte.



Las cenizas se encontraban en el crematorio Golders Creen -y no el cementerio judío de Hoop Lane, que está enfrente, como se dijo inicialmente.



El crematorio abrió en 1901 y alberga los restos de numerosas personalidades, como los de Bram Stoker, el escritor que creó a Drácula y la cantante Amy Winehouse.



El autor de La interpretación de los sueños y El malestar en la cultura, de origen judío, murió en 1939 de cáncer, a los 83 años. Su mujer Martha murió en 1951, también en Londres, y sus cenizas se reunieron con las de su marido en la urna griega.



Fue un acto despreciable de un ladrón desalmado, dijo el detective Daniel Candler, según el comunicado de la policía.



Dejando de lado el valor financiero de la urna irreemplazable y el significado histórico de Freud, el hecho de que alguien pretenda robar un objeto sabiendo que contiene los últimos restos de una persona es increíble, agregó Candler.



Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar