23 de octubre de 2013 - 00:00
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“Creo en la profundidad de las cosas simples”
Hilda Angélica García, poetisa, escritora y docente catamarqueña, aprendió desde muy pequeña a mirar las cosas simples de la vida y a cincelarlas con tinta en papel. Lleva publicado once obras completas.
El año pasado, Hilda Angélica García publicó sus últimas dos obras, Moradores del Sueño y A Libro Abierto II. En este último libro, analiza y comenta obras de autores del Noroeste, siguiendo la línea de estudios iniciada en Literatura Catamarqueña. Escritores contemporáneos y que continuara en el primer volumen de A Libro Abierto, dedicado a escritores catamarqueños.
Desde el año 1987, pero con una alternancia, es honrada por sus colegas del círculo literario con la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Catamarca SADE. Nuestros socios que son del ‘96 dicen que soy la presidente eterna, vitalicia (…) Pero no porque no queramos llamar a elecciones sino porque la gente que está prefiere que así sea, cuenta.
¿Cuándo descubrió esa gran pasión por las letras?
Desde que tengo uso de razón. Cuando era chica me gustaba recitar. Mi abuelita era poeta, así que ella me inculcaba o me ensañaba a mirar las cosas desde otra óptica. Aprendía poesías que me enseñaban mis amigas más grandes. En mi casa tenía una biblioteca completa que era de mi tío Eduardo, que era profesor de literatura y periodista. Él vivía con nosotros y teníamos una biblioteca completa. Entonces, yo iba leyendo y después comencé a escribir.
¿A qué edad comenzó a escribir?
Habré tenido 10 u 11 años. Pero claro, mis temáticas eran acordes a los tiempos que me tocaban vivir. Yo hablaba de hadas, de duendes, siempre buscaba la belleza de las flores, de los pájaros… Eso en un comienzo. Después, cuando me hice un poquito más grande, cuando ya iba al secundario, con el tema de los chicos, de presumir, comencé a escribir poemas de amor. Me acuerdo que a veces mis amigas, mis compañeras, venían a casa para que les escribiera algo para los enamorados.
Además de tener en mí casa a mi abuelita poeta y a mi tío profesor de literatura y periodista y de tener los libros, porque la lectura ayuda mucho, tenía muy buenos profesores de literatura.
Actualmente, ¿Qué o quiénes son sus fuentes de inspiración?
Yo puedo hablar de las cosas más simples, de las cosas de la naturaleza. Yo creo en la profundidad de las cosas simples y trato de indagar todos esos sentimientos… A veces creo encontrarlos y entonces los trabajo y, a veces, de un mismo poema hago dos o tres versiones para ver si doy justo con lo que yo quería.
Me conmueve un niño, me conmueve un paisaje, una situación determinada. Desde que murió mi mamá en el 2005 he intentado dedicarle un libro pero nunca puedo porque no encuentro la palabra. Estoy con todo el sentimiento y me siento a escribir y escribo otra cosa. Es como si hubiera estado empujando algo que yo no sabía que lo tenía. Entonces quiero escribir una cosa y me sale otra. Y me doy con esa sorpresa.
¿Tiene algún escritor como referente?
La vida misma es mi referente porque surge, es algo que fluye, algo que se lleva adentro. Y yo escribo cuando siento esa necesidad y a lo menor compongo en mi mente un poema durante meses o años y llega un momento en el que tengo la necesidad de escribirlo y lo escribo. Puede ser que lo escriba en 20 minutos, puede ser que me lleve un par de días y después comienzo a corregir porque se siente que nunca se encuentra la palabra justa, solo la aproximada. Uno siempre siente que lo mejor queda adentro de nosotros mismos.
Así que esa es la lucha del escritor. Eso es el desafío que a mí me genera una pasión. Ese desafío te pone en una constante lucha, de trabajar las palabras. Trabajo las palabras y se ponen rebeldes y vuelvo a empezar. Eso me encanta.
Usted está a cargo de la presidencia de la SADE Catamarca…
Nuestros socios que son del 96 dicen que soy la presidente eterna, vitalicia. Desde el año 87 que me hice cargo (…) Todo se acuerda en asamblea, los periodos son de tres años. Pero aclaro que no es porque no queramos llamar a elecciones sino porque la gente que está prefiere que así sea.
¿Cuál es la tarea de la SADE?
Tiene objetivos bien claros, que es defender la tarea del escritor en lo que respecta a la parte económica y a la difusión de la literatura argentina, en general, y en nuestro caso particular, la catamarqueña.
Aquí no se ha planteado el tema económico porque ya sabemos lo que nos cuesta editar, que ninguno de los escritores de Catamarca vive de la literatura. Vive para la literatura pero no de la literatura.
¿Por qué un escritor del interior, que no está asentado en las grandes urbes, en los grandes centros culturales, no puede vivir de la literatura? ¿Por qué le cuesta tanto llegar a las grandes editoriales?
Eso lo determinan las mismas editoriales, pero el problema no sólo es de la gente del interior sino que también en Buenos Aires, para la cantidad de escritores que hay, son unos pocos los que tienen esa suerte, esa difusión. A lo mejor son más comerciales. No siempre son los mejores libros.
En mi caso particular, tengo libros de diferentes editoriales. La Editorial Boulevard, me distribuye los libros por todo el país, pero claro no tengo una difusión masiva. No obstante, están en todas las grandes librerías como el Ateneo.
De todas maneras, no podemos vivir de la literatura. Mi libro Lo sucedido en Saujil, de esos relatos catamarqueños sobre aparecidos, de misterios, eso sí le interesa a la gente. La poesía en general no se vende de forma masiva por eso las editoriales no se preocupan, no se ocupan de nosotros.
En fin… nos cuesta mucho porque tenemos que pagar nuestras ediciones y esas ediciones son caras. Y sobre todo si no se tiene difusión. En mi caso particular, sí porque yo hago una edición más o menos grande porque si se hace de pocos ejemplares tampoco te los distribuyen.
Por último, ¿Qué consejo les darías a los jóvenes que desean empezar a escribir?
Por empezar, los chicos tienen que leer porque la lectura te abre un panorama que no se encuentra en otro lugar, incluso te enseña a mirar las cosas, te enseña a pensar. Cuando lees grandes autores por ósmosis no te haces escritor pero uno aprende porque va incorporando las grandes expresiones.
A veces los docentes le dicen a los chicos escriban con sus propias palabras y yo digo que no, que lean y vayan incorporando el vocabulario para que amplíen el propio. Que incorporen el rico vocabulario que tienen los grandes escritores para poder ampliar su banco de voces.
Y que escriban, porque se aprende a escribir escribiendo. Para jugar al futbol, tenés que practicarlo; si querés aprender a tejer, tenés que sentarte con las agujas y para aprender a escribir hay que escribir y después corregir, intercambiar las expresiones, las metáforas o lo que fuera.
Es la práctica lo que te hace crecer, madurar, la que te hace reconocer cuáles son tus aciertos y cuales tus defectos para corregir.
Texto: María Cristina Leiva
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