Falleció Juan Carlos Gené, un imprescindible del teatro

Tenía 82 años y fue un nombre fundamental de la escena nacional, con recordados trabajos.
31 de enero de 2012 - 00:00
El actor, director teatral y docente Juan Carlos Gené, un nombre fundamental de la escena nacional, falleció ayer al mediodía a los 82 años a causa de una larga enfermedad, confirmaron fuentes de la Asociación Argentina de Actores.



Quien haya visto su canto del cisne, la puesta de Bodas de sangre, de Federico García Lorca, que había subtitulado Un cuento para cuatro actores y en la que también actuaba, habrá entendido esa forma total de comprensión del teatro que pocos directores poseen.



Esa capacidad lo condujo a una carrera en la que se comprometió con la actuación, la dirección y la docencia, y le granjeó una popularidad que a su pesar provino de la TV, donde como miembro del clan Stivel libretó Cosa juzgada, una serie de unitarios que delataban su conocimiento del asunto legal.



En diferentes épocas de su vida fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores, director general del Teatro General San Martín, director de Canal 7 y hasta sus últimos días titular local del Celcit (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral).



Gené había nacido en Capital Federal el 6 de noviembre de 1929 y luego de cursar la primaria en una escuela religiosa y la secundaria en el colegio Mariano Moreno, hizo tres años de Abogacía hasta que descubrió que no era lo suyo.



Sin embargo, la facultad lo vinculó con el teatro y en concordancia con Duilio Marzio y el recordado Roberto Durán emprendieron un espectáculo que al principio pensaban reservar a la experimentación y finalmente presentaron en el desaparecido teatro Comedia.



En 1953, por estímulo de su hermano Enrique y junto a Durán actuó en Dulcinea, una adaptación del texto cervantino en el que interpretaba el rol de Sancho Panza, ya que en aquella época tenía 30 kilos más que ahora, dijo en 1971.



Sobre su tarea, en una antigua nota de Télam señaló: Estoy convencido de que (el teatro) es la única disciplina que permite la vida total del ser humano; a eso se debe su permanencia en el tiempo a pesar de todas sus crisis.



En 1976 la situación política del país lo llevó al exilio, primero en Colombia y luego en Venezuela, donde dirigió y actuó, pero abandonó la enseñanza: El exilio crea un serio problema de identidad y yo no me sentía capacitado para enfrentar a un grupo de jóvenes y orientarlos, porque el primer desorientado era yo.



Volvió varias veces a la Argentina y en 1992 se estableció definitivamente, en ocasión del estreno de Historias bajo la mesa, protagonizada por Pepe Soriano y, desde entonces, ya asentado en sus raíces, recuperó su capacidad didáctica, lo que le atrajo la concurrencia de numerosísimos jóvenes, incluso del exterior.



Lamentos en el ámbito artístico nacional

La Asociación Argentina de Actores (AAA) destacó ayer las fuertes convicciones ideológicas, éticas y estéticas del fallecido dramaturgo Juan Carlos Gené y ponderó su influencia en la actividad artística de varias generaciones y, en homenaje a él, redactó una carta titulada Nos dejó el actor, el director, el autor, el militante gremial, el maestro.



Por su parte, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, consideró que Gené era uno de los más grandes actores, dramaturgos y directores teatrales que haya dado la Argentina.



Omnipresente en la vida teatral desde hace décadas, si hasta el año pasado seguía estrenando obras y llenando salas, despedimos hoy a uno de los más grandes actores, dramaturgos y directores teatrales que ha dado la escena nacional, añadió el funcionario nacional.



A su vez, el dramaturgo Tito Cossa lo definió ayer como un verdadero hombre de teatro y señaló que formó a varias generaciones de actores que hoy lo reverencian.
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