El entrenador de Unión Aconquija, Roque Ferreira, contó con notoria impotencia y decepción lo vivido en Santiago del Estero, oportunidad en que su equipo quedara eliminado por Mitre por 4-1, con más agresividad que juego, siendo el fútbol el gran perdedor, a manos de la violencia. En un contacto con Fuerza Deportiva, Ferreira expresó: Dimos vuelta en el micro hasta las 20.40, porque no nos dejaban entrar a la cancha, cuando el inicio era a las 21; entramos fríos, desconcentrados, y en 20’ nos hicieron la diferencia. Lo peor es que estaba todo armado así; la policía nos agredió cuando fuimos a firmar la planilla; hinchas lanzaron bombas de estruendo al vestuario en presencia del veedor del Consejo Federal (Julio Romero, de Chaco). Pedimos que nos den unos minutos porque por el estallido se desmayó Ramiro González y el árbitro no nos dio importancia. Así salimos a la cancha, luego para entrar tuvimos que pelear 15’ a golpes de puños, porque se nos venían encima unos inadaptados; estuvimos a la 1 de la madrugada encerrados como delincuentes y salimos custodiados. Y ni hablar de cómo el árbitro inclinó la cancha. Esto no es el fútbol, estas cosas matan al deporte, sentenció decepcionado y convencido de que, en condiciones normales, su equipo no perdía de esa manera. Ahora, está en manos del Consejo evaluar el informe del veedor, al tiempo que Unión deberá efectuar su descargo de lo sucedido.