La nula atención "especial" para los discapacitados que asisten a los espectáculos en la Liga Catamarqueña
El fútbol es pasión de multitudes se repite hasta el cansancio, y es cierto. Pero ese fervor y ese entusiasmo futboleros no se limitan a los hombres y menos a los seres supuestamente normales; ya que se trata del deporte preferido de los argentinos y también de los catamarqueños. Van muchísimas mujeres, niños, niñas y, además, algunas personas discapacitadas, a quienes también se denomina especiales. Especiales porque la vida las ha puesto ante circunstancias diferentes, que deben afrontar con muchísimo sacrificio, propio y de sus familias, y al propio tiempo con una enorme dignidad para no sentirse menos que nadie, porque no lo son. Pero, ciertamente, como las señoritas que muestras estas imágenes bien podrían merecer una consideración especial, al menos en partidos de tanta convocatoria, como el que el domingo último protagonizaron Villa Cubas y Tiro de Andalgalá, por el torneo del Interior, en el estadio de la Liga Catamarqueña de Fútbol. Muy cerquita de donde estaban estas jóvenes, con una muy parcial visión del campo de juego y sin posibilidades de mejorarla por sus propios medios, vimos pasar al presidente de la Liga, Silvio Godoy, al presidente de Villa Cubas, Benjamín Quarín, y al mismísimo veedor del Consejo Federal, Adolfo Ressina, quien, sorprendido al respecto por un colega, respondió casi avergonzado que eso lo deben resolver los organizadores (Villa Cubas y la Liga Catamarqueña), porque se pueden comer una denuncia en el INADI. Creemos, sensatamente, que no debiera esperarse una denuncia por discriminación, y que tanto la Liga, como Villa Cubas, sabrán encontrarle una solución adecuada a lo que aquí planteamos; de última, se trata apenas de tres o cuatro casos que merecerían una especial atención.