domingo 18 de octubre de 2026

No habrá fusión

Finalmente, se desvaneció la fusión entre Villa Dolores y Ateneo, por rechazo del celeste .

Fue un intento fallido, una especie de esos amores no correspondidos, en los que si uno no quiere, dos no pueden..., y por lo tanto la nuevamente la declamada fusión, en este caso puntual entre Villa Dolores y el Ateneo Mariano Moreno, será otro capítulo de puro palabrerío.

El entusiasmo, y tal vez también las necesidades, de La Villa, que hasta había avanzado en el tema con una reunión afirmativa en el seno de su dirigencia (ayer publicamos una foto sobre el particular), no tuvo eco en el Ateneo.

Las reuniones preliminares, y que de modo informal, el titular de Villa Dolores, Mario Vega, había mantenido con algunos dirigentes de Ateneo -citó a Ricardo Prevedello y al propio presidente Julio Isí- quedaron en la nada, y el ciento por ciento del acuerdo, que en principio se había logrado, quedó reducido a la nada.

El rechazo celeste surgió tajante desde la Subcomisión de Fútbol, que según Isí no aceptaba una fusión de un día para el otro y en los términos planteados por el vecino del frente. Remarcando que en Ateneo se respeta todo lo que haga y diga la Subcomisión de Fútbol, porque así está establecido en el estatuto.

Después, Isí coincidió con el socio Ricardo Prevedello en que la unificación de ambas entidades es un tema en el que estamos de acuerdo, citando otros lejanos intentos -igualmente fallidos- cuando don Primo Prevedello presidía Ateneo y su hijo -ahora también dirigentes de esta entidad- conducía los destinos villeros.

Sin embargo, creen que hay que ir paso a paso y que, previamente, los socios opinen y se pronuncien en una asamblea, para recién iniciar cualquier gestión.

Prevedello (h) incluso recalcó ser partidario de una fusión, y me gustaría que algún día se dé, pero no en las condiciones en que hoy nos propone Villa Dolores.

En fin, palabras, más declamaciones sobre un tema que sigue sin prender entre los clubes catamarqueños, ni siquiera para afrontar un período de prueba, experimental, hasta fin de año como se proponía, y que, sinceramente, habíamos interpretado como un paso adelante. Hoy debemos admitir que fue otra oportunidad perdida.

Paco Uriarte
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