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Sigue “jugando” con su bicicleta

Montar en bicicleta nos devuelve, por un lado, un alma de niño y, a la vez, nos restituye la capacidad de jugar y el sentido de lo real. Así, el empleo de la bici constituye como una especie de recordatorio (como cuando se da una dosis de refuerzo de una vacuna), pero también de formación continua para el aprendizaje de la libertad, de la lucidez y, a través de ellas, tal vez, de algo que se asemejaría a la felicidad. El mero hecho de que la práctica de la bicicleta proporcione así una dimensión perceptible al sueño de un mundo utópico en el que el placer de vivir sería la prioridad de cada persona y aseguraría el respeto de todos, nos da una razón para abrigar esperanzas.¡Arriba las bicicletas, para cambiar la vida! El ciclismo es un humanismo.(MARC AUGÉ - Elogio de la bicicleta- Pág. 107. Editorial Gedisa. S.A. (Barcelona) España. Año 2009).
20 de febrero de 2011 - 00:00
El domingo 06 de febrero del año en curso marcará una fecha muy especial en el palmarés deportivo de un ciclista que cuenta con una importante trayectoria y que decidió volver a montar ese hermoso vehículo de las dos ruedas, la bicicleta, cuya práctica, prolonga la vida. En efecto, en aquel día , en el óvalo del parque Adán Quiroga de nuestra ciudad, se llevaron a cabo diversas competencias ciclísticas. Un importante número de corredores participaron del referido evento preparado para todas las categorías. Como me gustan las carreras de bici, una noble disciplina deportiva que la llevó en mi corazón, junto con el fútbol, fui a presenciarlas.

Como se estila, en todos los casos, previo a la largada, los competidores salen al ruedo a calentar motores (léase músculos), la alegre sorpresa que viví en esa ocasión, me la brindó un correcto ciclista de otras épocas y que hoy evocamos: Mario Jorge Vargas(49) cariñosamente nominado con el mote de Cata por sus amigos. Este muchacho, con mucha experiencia en el ciclismo de ruta, eligió la pista para reaparecer dentro de la categoría de Master C, lo hizo enfrentando nada más y nada menos que a los Popes más calificados, de constante actividad y especialistas en la materia. Sin embargo, el Cata no se les achicó a ninguno de ellos mientras su físico aguantó. La carrera se desarrolló con un ritmo frenético, muy veloz, endemoniado diría. Porque más que una carrera, parecía un festival de Palos. De entrada nomás, el Gabi Fontán y el Gringo Balastegui dijeron adiós al pelotón, marcaron - escapados- una diferencia territorial muy importante. Allí fue cuando floreció la garra y la autoestima de un corredor que no se dio por vencido, aún vencido, y que en forma solitaria le daba a los pedales con la vergüenza propia de los grandes que se brindan por el espectáculo, ¡demasiado groso Catita!, recibió el justo aplauso y merecido aliento de los aficionados que lo vieron luchar solo contra un verdadero malón. El quinto puesto en la clasificación general, lejos de ser irrelevante para su palmarés, y esto lo digo con toda sinceridad y respeto-en mi opinión- demostró la valentía de un humilde ciclista que, a pesar de correr con una bicicleta muy limitada en sus componentes, y con pedales tradicionales (con punteras y correas),- que en tiempos actuales representa mucha desventaja- luchó en una feroz contienda demostrando su hidalguía deportiva sin claudicar, tampoco compartió premios -conformando equipo con otros ciclistas- eso es bueno para nuestro deporte y es agradable a los ojos de Dios. Vale reconocer la eficaz labor de los vencedores, Fontán y Balastegui que, con suma autoridad, dominaron la carrera.¡ muy bueno! También advertimos la presencia de un brillante pedalero como lo es el Pelao Herrera que sufría desde afuera por no poder participar, repugnantes malvivientes le robaron la bici, otro ilícito más, y van...

De su palmarés. Muchas son las carreras que participó contadas desde su inicio en la actividad, por tanto, citaremos a continuación, algunos éxitos rememorados en la cordial entrevista que mantuvimos:

Durante su campaña como ciclista, intervino en más de 300 competencias siendo las más valoradas por el Cata Vargas:

- Gran Premio Julio Granados. Parque Adán Quiroga y Placita de la Estación. Primer Puesto. (1986)

- Doble Miraflores. Primer Puesto. (1986).

- Doble Huillapima. Segundo Puesto.

- Homenaje a Luis Ñandú Gordillo. Circuito Virgen del Valle. Primer Puesto. (1987).

- Triple El Rodeo - Las Juntas (ida y vuelta). Octavo Puesto. (1988).

- Ida a Los Ángeles. Noveno Puesto. (1995).

- Seis Vueltas a El Jumeal.Décimo Puesto. (2001)

- Trepada a El Rodeo. Doce Puesto. (2009)

Vargas tiene varios estilos para jugar con su bólido de dos ruedas que los pone en práctica según el escenario de que se trate. Rodador (pasista) en carreras de largo aliento, escalador en la montaña, sprinter en pista, definidor en pruebas de rutas y gregario de lujo cuando tiene que llevar y lanzar a un compañero de equipo. El Cata Vargas mueve una sencilla multiplicación: doble plato de 52/42 dientes con piñón de l3 a 21 dientes, sabe regular el esfuerzo, cuida sus límites.

Así es Mario Jorge Vargas, excelente ciclista mejor compañero y amigo, que sigue jugando con su juguete preferido: la bicicleta. José Pepe Bustos
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