El Gobierno bonaerense pidió ayer la renuncia a toda la cúpula de la Policía local y ya dispuso el relevo de seis comisarios generales, en medio de un plan de reordenamiento de la fuerza, impulsado por casos resonantes, como el del joven asesinado por efectivos provinciales en Baradero.
La decisión oficial no afectará en principio la continuidad del jefe de la fuerza, Juan Carlos Paggi, pero significa un fuerte cimbronazo en su máxima conducción, en medio de los cuestionamientos por la inseguridad.
Si bien la decisión no fue confirmada oficialmente, trascendió de fuentes calificadas que fue el propio gobernador Daniel Scioli quien reclamó la renuncia de los 15 integrantes de la plana mayor de la Policía, pocas horas después de que se conociera que un uniformado asesinó a un joven en la ciudad de Baradero, hecho que volvió a poner en el ojo de la tormenta a la Bonaerense.
El descabezamiento de parte de la cúpula es interpretado en diversas fuentes como un gesto de autoridad política de Scioli, luego de que varios efectivos policiales se vieran involucrados en hechos que son investigados por la Justicia.