La Argentina fue campeón en Atenas 2004, con Bielsa como DT, y en Pekín 2008, con Batista en el banco. Ahora, el sueño de defender el oro olímpico parece muy difícil, casi inalcanzable. Lo dice el entrenador argentino Walter Perazzo: Sabíamos que necesitábamos de un empate. El objetivo de los Juegos Olímpicos no se nos va a poder dar. Ya no depende de nosotros. La Argentina aún sufre por la derrota de anteanoche ante Uruguay (que vuelve a un Juego Olímpico tras 84 años) en el Sudamericano Sub 20.
La victoria de Brasil sobre Ecuador (por 1 a 0) le aseguró a nuestro seleccionado el pasaje al Mundial Sub 20 de Colombia, algo así como un premio consuelo: el gran objetivo parece escurrirse de las manos.
El sufrimiento acompañó al seleccionado de Hugo Tocalli en 2007. En el Sudamericano de ese año, el 28 de enero, la Argentina entró por la ventana. Fue un agónico gol de Lautaro Acosta en el estadio Defensores del Chaco, en Asunción, el que le dio el pasaje a Oriente. Fue 1 a 0 ante Uruguay, con un cabezazo del pibe de Lanús en aquel entonces (ahora en Sevilla). Para los charrúas se trató anteanoche de una dulce venganza.
El peor de los escenarios nos lleva al 6 de febrero de 2000. En esa tarde, la Argentina, con un equipo plagado de estrellas, perdía con Chile por 1 a 0 en el Preolímpico de Brasil. En aquella formación, dirigida por José Pekerman, jugaban Pablo Aimar, Juan Román Riquelme, Javier Saviola, Esteban Cambiasso y Diego Placente, entre otras figuras.
Ahora, sólo resta esperar. Golear a Colombia (ya clasificada a los Juegos por ser sede del Mundial) el mañana y prenderle una vela a Uruguay, para que le gane a Brasil, si es posible por gran diferencia en el marcador. No es imposible, es difícil.