Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Utrech, de los Países Bajos, reveló que la religiosidad se incrementa en un contexto de crisis económica. Aunque, en general, distintos tipos de inseguridades influyen en el grado de religiosidad, en el ámbito económico ésta aumenta en individuos con una posición insegura en sus puestos de trabajo y en países con escasa asistencia social pública o altas tasas de desempleo.
La investigación fue realizada sobre 26 países europeos con datos relativos al período 2002-2008 de la European Social Survey, una encuesta en la que se registran las actitudes, creencias y patrones de comportamiento de diversas poblaciones europeas. Se tomaron en cuenta los niveles de religiosidad tanto en el ámbito público (asistencia a servicios religiosos) y en el ámbito privado (subjetividad religiosa) en distintos contextos de inseguridad.
Se demostró que la religiosidad aumenta entre los individuos que han vivido una guerra en su país, que han padecido el terrorismo o que han perdido a su pareja, mientras que las personas divorciadas son menos religiosas. Por otro lado, la religiosidad es menor entre aquellas que gozan de una mejor salud, aunque son más propensas a asistir a servicios religiosos.
En lo que refiere al ámbito económico, se constató que entre aquellas personas con puestos de trabajo inseguros o cuyos padres están desempleados o tienen un estatus laboral bajo, la religiosidad es mayor. Lo mismo sucede en países con escasa asistencia social pública o con altas tasas de desempleo. En estos casos hay una mayor asistencia a servicios religiosos.
A su vez, la revista National Catholic Reporter publicó que, a contrario de lo que se cree, la educación no tiene efecto en el grado de religiosidad, sino que es la inseguridad social y personal lo que más influye. En este caso, el estudio analizó la situación de 60 países incluidos en el World Values Survey y evaluó la religiosidad pública, es decir, la asistencia a servicios religiosos.
Esta no es la primera vez que se toma en cuenta la inestabilidad económica en relación con la religiosidad. Previamente, en el 2010, otro estudio realizado en Estados Unidos por dos sociólogos demostró que los problemas económicos que atraviesa Occidente podrían potenciar un aumento en la religiosidad de las sociedades.
Sin dudas se trata de una tendencia singular en el ámbito religioso. Donde la ciencia no da respuestas, la fe da seguridad.