El folclore de Catamarca fue emoción y calidad en Cosquín
Las voces de Silvia Pacheco y Rafael Toledo brillaron en el escenario Atahualpa Yupanqui, ante miles de espectadores que aplaudieron.
El folclore catamarqueño se floreó con sus mejores voces y sentó presencia en la edición 2011 del Festival Nacional del Folclore de Cosquín. A través de una calificada propuesta, los cantantes Silvia Pacheco y Rafael Toledo fueron los máximos protagonistas del espacio que tuvo esta provincia en el escenario Atahualpa Yupanqui, y con la magnificencia de sus voces pusieron de relieve que no fue azarosa la elección de estos nombres para que lleven el canto catamarqueño a la gran vidriera coscoína.
Fue un compacto espectáculo que aprovechó los 15 minutos cedidos a la delegación para mostrar una breve síntesis de rasgos identitarios provincianos referidos a sus paisajes y su cultura.
Alrededor de las 2.30, en la madrugada del sábado, el maestro de ceremonias, Fabián Palacios, presentó el número que seguía y al mencionar nombres como la Cuesta del Portezuelo, Acosta Villafañe, Lafone Quevedo, Carlos Villafuerte, Polo Giménez y la Virgen del Valle, los catamarqueños presentes en la plaza, como los tantos que seguían la transmisión televisiva o radial en distintos puntos del país, sintieron que la emoción que produce el sentimiento de pertenencia al suelo que los vio crecer, agitaba los corazones. Y al terminar de girar el plato del escenario que puso a los artistas de frente al público, las luces encendidas iluminaron al puñado de distintas generaciones de artistas que con el nerviosismo propio de estar por vivir semejante acontecimiento para sus vidas, se dispusieron a presentar la muy preparada propuesta que habían gestado con mucha responsabilidad.
Palacios le cedió la posta a Mariana Ventrice, quien con su reconocida calidad de locutora saludó a Cosquín desde esta plaza que honra el nombre de un catamarqueño nacido en Piedra Blanca, refiriéndose a Próspero Molina. La excelencia de la voz de Mariana desperezó a la gran concurrencia que a esa hora casi colmaba las butacas y las gradas del predio; y más aún el exigente público centró la atención cuando la señorial voz de Rafael Toledo entonó una copla que dio paso a la interpretación de Vidala del Culampajá, con la que la región de la alta pre Puna catamarqueña se hizo sentir con uno de sus ritmos característicos, adornado con imágenes de paisajes y personajes que se proyectaron en la gigante pantalla del fondo del escenario.
Luego, Ventrice enfatizó que la voz de mujer se hacía presente con Silvia Pacheco, quien honró a la zamba con una impecable versión de Zamba de los mineros, bien celebrada por el público, que a esa altura ya respondía con cerrados aplausos cada propuesta de los artistas.
El siguiente tema fue De resolana y chañar, en ritmo de huayno, con el que Toledo paseó por distintos puntos del territorio provincial, y en el que el sonido le jugó una mala pasada, aunque para nada menguó la calidad interpretativa puesta en juego.
A esa altura, Mariana se había encargado de presentar el compacto grupo que acompañó a los cantantes: Marcelo Maldonado y Luis Carlos Bazán, en guitarra; Raúl Nieva, en bajo; Juan Ignacio Molina, en vientos y charango, y Pablo Vera, en percusión. De excelencia el sonido puesto en juego por esta selección de grandes músicos. También, se hizo saber que las ilustrativas danzas que acompañaban cada interpretación estaban a cargo de Gabriela Cano, Romina Salvatierra, Pablo Tula y Pablo Segovia, del Ballet Semblanzas, dirigido por el último mencionado. Las coreografías realizadas realzaron la calidad del espectáculo que se estaba brindando.
Pacheco apeló a una vieja cueca, La tinogasteña, que también sirvió para homenajear a regiones de la geografía provincial, en este caso Tinogasta. Más aplausos coronaron la interpretación de la catamarqueña que es orgullo del canto provincial.
El cierre de la presentación fue emocionante y excelente. Con el recitado de Rafael Toledo de las glosas que alguna vez grabó Atuto Mercau Soria y que sirven de introducción para Del tiempo ‘i mama, los cantantes interpretaron a dúo las primeras partes de la mencionada zamba y de Paisaje de Catamarca. Los cantantes, caminando el escenario hasta llegar hasta el límite mismo con el público elevaron al máximo su calidad y entrega, lograron que la gente coreara junto a ellos especialmente la inmortal creación de Polo Giménez que hizo conocer al mundo la Cuesta del Portezuelo.
Fue un dignísimo cierre de presentación totalmente reconocido por el público presente y por el mismísimo Marcelo Simón, una calificada voz de especialista del folclore argentino, cuando definió a la presentación catucha como fantástica, sin dejar de recordar que se trató de gente de la tierra de Juan Oscar Ponferrada y del gran Luis Franco.
El reconocimiento de la comisión organizadora del festival a la delegación se plasmó a través de una plaqueta que tiene grabada la frase Desde la Cuesta del Portezuelo viene el canto hermano que Cosquín aplaude alborozado. La recibió la secretaria de Cultura, Claudia Ferreyra, junto a una de sus colaboradoras, Patricia Molina, quienes a su vez obsequiaron a la comisión artículos distintivos de esta provincia.