Turquía, guiada por un magistral Hedo Turkoglu, selló brillantemente su pase a cuartos de su Mundial de básquetbol, y se las verá con Eslovenia, tras ganar ayer con autoridad (95-77) a una Francia que volvió a mostrarse muy vulnerable tras un arranque de torneo ilusionante.
Con su pase a cuartos ante su público de Estambul, el equipo otomano iguala su mejor participación en un Mundial (cuartos en 2006) y buscará repetir la experiencia del Euro-2001, su máximo éxito internacional, cuando se colgó la plata en la edición que albergó.