Lucas Sosa, un chico de 16 años, que se formó en las inferiores de Defensores de Esquiú, en la Liga Chacarera de fútbol, y también integró los planteles que Raúl Juárez prepara en su Escuela de Fútbol del complejo deportivo mercantil en San Antonio, Fray Mamerto Esquiú, disfruta de un presente francamente auspicioso como titular en la 6ta. División del Club Nueva Chicago, de la AFA.
Allí llegó tras una prueba a la fue sometido junto a otros pibes catamarqueños, entrenados especialmente por el Loco Juárez, y en apenas tres meses se hizo un lugar entre los atacantes verdinegros. Hasta ahora está siendo una experiencia bastante linda y, de a poco, me voy acostumbrando al fútbol de la AFA, le contó Luquitas a EL ANCASTI en su reciente visita a su casa en el B° Arturo Illía, en Polcos.
La ocasión de su último viaje, le permitió reencontrarme con mis compañeros de Defensores (allí lo entrevistamos) y también los compañeros del Colegio (La Fray), a los que felizmente encontré muy bien.
Contento por estar en los pagos, Sosita volvió rápidamente a Buenos Aires, para seguir a las órdenes del técnico Mario Tilio y el coordinador Mario Franceschini, quienes atienden la 6ta. del equipo de Mataderos. Aunque Chicago milita en la B Metropolitana, por invitación, interviene en campeonato oficial de las divisiones inferiores de la AFA, junto a los clubes de la B Nacional y de l 1ra. A, como Boca y River.
Vamos bastante bien y, aunque perdimos partidos que no merecíamos perder, nos mantenemos entre el séptimo y octavo puesto del campeonato (que lidera Newell s Old Boys), describió sobre la actualidad de su equipo, donde se desempeña mayormente, como media punta. A veces, cuando jugamos con un solo delantero voy más de ‘9 y cuando ponemos dos juego más por las bandas. En la pensión del club, convive con compañeros de Córdoba, La Rioja, Misiones, La Pampa, a cinco cuadras del estadio principal, y asiste al Colegio Nueva Chicago, que está a 15 minutos de colectivo. En la escuela me está yendo mejor que acá, ya que a esta altura del año no tengo ninguna materia desaprobada
Además, en Buenos Aires tengo la suerte de tener varios chicos amigos en otros clubes, como en Argentinos Jrs., en River, en Racing, que juegan en mi categoría. Una semana atrás me cruce con Valeriano (Uriarte Buteler, con el que fueron compañeros en los Sub15 y Sub17 de Las Chacras), que está en Instituto de Córdoba. En ese partido, que fue triunfo de la Gloria 2 a 1, el gol de Chicago fue convertido por Lucas Sosa, tras una gran maniobra personal.
Su adaptación al gigantesco y extraño medio que es Buenos Aires le resultó bastante fácil, aunque por ser tan grande siempre hay más peligros, pero por suerte hasta ahora la llevo sin problemas. Su ritmo de vida es bien intenso, ya que a la mañana, de 8 a 11.30 entrenamos de lunes a viernes, y a la tarde voy a la escuela desde la 1 a las 6. Los sábados a la tarde jugamos, así que cuando vamos afuera viajamos los viernes, describió Lucas, mientras enarbola el sueño de hacerse un lugar en el fútbol grande.
Lucas está de regreso en Buenos Aires, donde su estadía involucra algunos costos nada sencillos para su familia, ya que -al margen de alojarse en la pensión de Chicago- debe afrontar los gastos de comidas y otras extras, que rondan unos 1.200 pesos mensuales. De allí que su madre esté gestionando la posibilidad de una beca deportiva o algún otro tipo de asistencia que pueda brindarse desde algún organismo oficial, como para que la ilusión de Sosita concluya, en un tiempo no tan lejano, en una cancha de primera.