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El "Titán", la frutilla del postre

Argentina le ganó 2-0 a Grecia con goles de Demichelis y el eterno Martín Palermo, y se clasificó a los octavos de final del Mundial.
23 de junio de 2010 - 00:00
La Selección nacional dejó ayer sentadas las bases para disputar una nueva batalla mundialista contra México, al vencer por 2-0 a Grecia y avanzar con puntaje ideal a los octavos de final de Sudáfrica 2010, instancia en la que se medirá con los aztecas, como hace cuatro años en Alemania.

El defensor Martín Demichelis, a los 32 del segundo tiempo, y el eterno gladiador de Boca Martín Palermo, a los 44 de la misma etapa, marcaron en el estadio Peter Mokaba de Polokwane.

En su tercer y último compromiso por el Grupo B del torneo, el conjunto que entrena Diego Maradona volvió a lucirse como en sus dos encuentros anteriores, pese a que jugó con un equipo mixto, integrado por habituales titulares y hombres de refresco, luego de siete cambios en su formación.

Con unos 12 mil hinchas argentinos en las tribunas, la Selección generó las mejores ocasiones de gol y tuvo la iniciativa desde el comienzo del encuentro -como se esperaba-, frente a un conservador planteo de Grecia.

Tras un primer cuarto de hora de estudio, la Selección empezó a llegar con claridad. Un remate de Agüero y otro de Verón avisaban las intenciones del conjunto nacional. Con el capitán Lionel Messi contenido por una marca personal del 19 griego, Sokratis Papastathopoulos, la pelota la manejaban más Verón y Maxi Rodríguez ante un Grecia replegado en el fondo. Cerca del final del primer tiempo, Tzorvas tapó pelotazos formidables, uno a Maxi Rodríguez y otro a Messi.

En el segundo tiempo, Grecia se despegó unos metros de su área y de la mano de Samaras trató de incomodar a la defensa de Argentina. El propio delantero helénico tuvo una clara a los tres minutos, cuando le quedó la pelota tras un error de Demichelis y sacó un latigazo cruzado que se perdió junto al palo más lejano. Fue la única jugada neta de gol que tuvieron los europeos antes de que Argentina recupere el balón y vuelva a acorralar a su oponente, hasta que logró quebrarlo, con dos goles.

El primero de ellos, en otra maniobra con pelota detenida: un córner en el que Demichelis tomó un rebote para liquidar al infatigable Tzorvas y redimirse tras la macana que protagonizó en la jugada del tanto de Corea del Sur, el jueves pasado.

Con el ingreso de Pastore, Argentina manejó mejor y más rápido la pelota y le dio más libertad a Messi. Sobre el final, para que los hinchas de la Selección disfruten de otra jornada inolvidable, el eterno Palermo, que ingresó en el complemento, tomó un rebote del arquero después de otro disparo de Messi que tapó el 12 de Grecia, y mandó la pelota a la red. Gol, prolongado festejo de los simpatizantes albicelestes en el estadio y victoria para la Selección, que con un equipo alternativo logró su tercer éxito consecutivo en el Mundial.
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