Costa de Marfil y Portugal igualaron 0 a 0 en un discreto partido que marcó el debut de ambas selecciones en el grupo G de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010.
A pesar de que ambos conjuntos integran el que para muchos es considerado el grupo de la muerte, junto al siempre favorito Brasil y al débil Corea del Norte, tanto Costa de Marfil como Portugal demostraron que por el momento están muy lejos de justificar esa reputación.
El encuentro prometía de entrada un gran espectáculo, de la mano de un Cristiano Ronaldo que llegó al campeonato mundial con la obligación de demostrar por qué es considerado uno de los tres mejores jugadores del mundo junto al argentino Messi y el marfileño Drogba, que miró el primer tiempo desde el banco de los suplentes. Una grave lesión en el hombro en uno de los partidos de preparación del conjunto africano, frente a Japón, amagó con dejar a Drogba sin Copa Mundial, pero una exitosa intervención quirúrgica lo devolvió a los campos de juego antes de lo previsto.
El encuentro fue de trámite parejo y, aun con estilos diferentes, los dos conjuntos se mostraron muy cautos a la hora de pasar al ataque y buscar la victoria, algo que hizo con mayor insistencia el conjunto africano.