lunes 24 de agosto de 2026

La música perdió a Juárez

Fue una de las más grandes figuras que dio el tango en las últimas décadas. Tenía 62 años.

El bandoneonista, cantante y compositor Rubén Juárez falleció ayer por la mañana, a los 62 años, en el porteño sanatorio Güemes donde se encontraba internado desde el viernes, debido a un "deterioro importante" en su salud, víctima de un cáncer de próstata que lo venía castigando desde hace varios años.

Por haber alcanzado la nominación de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, los restos del músico que llevó más de 40 años de trayectoria artística, eran velados en la Legislatura porteña.

Dueño del recordado Café Homero ubicado en el barrio porteño de Palermo, Juárez dejó ese local para radicarse tiempo atrás en Villa Carlos Paz, Córdoba, provincia donde nació el 5 de noviembre de 1947, más específicamente en el pueblo de Ballesteros, del departamento Unión.

Desde su intensidad interpretativa y su profundo amor hacia la música ciudadana, Juárez se erigió en una suerte de puente entre los músicos de su generación y la vanguardia del tango, ya que compartió escenarios con grandes como Roberto Goyeneche y el pianista Osvaldo Tarantino y también con jóvenes exponentes del género.

Juárez tenía dos años cuando su familia dejó Córdoba para mudarse a la bonaerense ciudad de Avellaneda, donde, a los seis años, empezó a estudiar bandoneón y guitarra. En 1956 integró como bandoneonista la orquesta típica del club Independiente y en la adolescencia hasta fue parte de una banda de rock. Comenzó su etapa profesional al ganar un concurso de cantantes organizado por una cantina de barrio, La Huella del Tango, donde actuó durante un par de meses.

Luego concretó giras por las provincias a dúo con el guitarrista Héctor Arbelo, quien había acompañado al afamado cantor Julio Sosa hasta que éste murió, poco tiempo antes.

En 1969, grabó para Odeón, su primer disco con el tango "Para vos, canilla". Fue por entonces que su impronta llegó a ser apreciada por Aníbal Troilo "Pichuco” quien le pidió ser su padrino, un halago que Rubén lo recibió por tratarse de un maestro al que idolatraba.
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