Sin lugar a dudas, el mes de mayo está marcado para vivir en la recordación de históricos acontecimientos nacionales y provinciales. Se viene el Bicentenario, la Independencia, que paralizarán el país por mencionar a los más grandes.
Pero nuestra provincia también tiene lo suyo, hace unos días se recordó a Fray Mamerto Esquiú, pero existe uno muy especial en el contexto deportivo que realmente merece el suyo y que casi nunca fue tenido en cuenta. Hace exactamente diecisiete años, un 22 de mato de 1993, San Martín de El Bañado escribía una página dorada para nuestro alicaído fútbol, y vaya si lo fue, por primera y única en la historia, un equipo catamarqueño cruzaba la Avda. Gral. Paz para jugar en la capital de fútbol por un Torneo del Interior que hace casi medio siglo propone el Ente mayor del mas popilar de los deportes.
Integrado en su totalidad por cuerpo técnico y jugadores catamarqueños, el Santo chacarero enfrentaba al poderoso Chacarita Junior en su cancha de barrio San Martín, ese día colmado por 20 mil espectadores. Era el tiempo de la gloria para nuestro sufrido fútbol y muy poco faltó para llegar a ella, lástima que no pudieron jugar por problemas físicos, figuras importantes como Héctor Gutiérrez, Ramón Guzmán, y Manuel Caballero, entre otros.
Pudo más el corazón ambateño para pelear palmo a palmo contra tamaño rival, incluso se puso en ventaja para enmudecer el estadio por intermedio de Jorge Figueroa. Los dirigidos por Héctor Ricardo Martínez, aguantaron todo si hasta jugó gran parte del partido con un hombre menos por expulsión de Papilo Barrera. La figura gigante del Loco Raúl Juárez, la seguridad de Víctor Jalil, junto a Eliseo Fabián Córdoba, Mongeló y la entrega del resto lucharon y lucharon, pero sobre el final del partido, el Funebrero quebró la resistencia u nos dejó con las manos vacias, no tanto, por que se vendría la revancha en el estadio Primo A. Prevedello, que quince días después vistió sus mejores galas esperando el milagro, atestado de gente que se aferraba a una ilusión, dejando con las ganas a dos mil almas que no pudieron ingresar al predio.
No pudo ser por que empató cero a cero, pero nadie podrá olvidar ese día, por que marcaba un acontecimiento imposible de repetir, haber jugado en Capital Federal y despertar tanta euforia en la provincia.
Lo concretado por San Martín merece una recordación en este día, por que tuvo un valor imponderable, por ser integramente catamarqueño y por que en esos tiempos, poco existían las dádivas o subsidios para paliar lo económico, fue esfuerzo, ganas, ilusión de catamarqueños de verdad, desde la dirigencia encabezada por Raúl Erasmo Colombo hasta el último de los hinchas.