Rafael Nieva Galarza destaca durante sus charlas que, además de sus tres hijos, sus grandes amores: Karina, Ciro y Ariel, siente una gran pasión por el tango, género musical que acompaña en cada presentación que realiza en los distintos actos culturales de los que participa.
En Déjenme volar, además de poemas en los que transmite sus sentimientos, incluyó tres escritos que sacan a luz su amor por el tango y cuyos títulos son: Tango, Che tango oí y Tango, quién te parió, en los que resume su historia, las vivencias que produce su música y el amor que surge con su danza.
La poesía tanguera del autor está escrita en un lenguaje muy popular y la define como: Sentimiento del suburbio, melodía echa cultura, lenguaje de la negrura