Boca Juniors, aquejado por sus urgencias que motivaron hasta una pelea entre dos jugadores esta semana, recibirá hoy a Quilmes, ascendido esta temporada, en busca de una victoria que le brinde tranquilidad. El cotejo se realizará desde las 21.15 en el estadio denominado La Bombonera con el arbitraje de Héctor Baldassi.
Boca, que acumula 20 puntos y hace varias fechas dejó de tener chances de dar pelea por el título, se encuentra inmerso en una de sus peores campañas de los últimos tiempos y hasta se podría decir que desde que se coronó campeón en el Apertura 2008 no volvió a encontrar un rendimiento destacado.
Tras su caída ante River en el Superclásico del 16 de noviembre, Claudio Borghi dejó la dirección técnica y asumió como interino Roberto Pompei, quien debutó con un triunfo ante Arsenal pero la semana pasada cayó ante Newell s en Rosario, en una derrota que reavivó el malestar general que hay en el club de la Ribera.
Los ánimos están tan caldeados que en el entrenamiento del jueves pasado hasta hubo un enfrentamiento, con golpes de puño incluido, entre el defensor Juan Manuel Insaurralde y el volante Jesús Méndez, quien le recriminó un fuerte puntapié.
Por tal motivo, el partido de hoy será muy importante porque una victoria ante Quilmes, al que supera por 30 a 4 en el historial, permitirá apaciguar el mal clima a la espera de los dos cotejos finales del certamen y de la decisión de la dirigencia respecto de la llegada de un nuevo entrenador.
Sin embargo, no será un rival sencillo el que tendrá enfrente porque el cervecero, si bien está anteúltimo con 13 puntos y en zona de descenso, lo cierto es que en las últimas tres fechas levantó notablemente su nivel con sus dos primeras victorias del torneo y un empate.
El entrenador interino xeneize, Tito Pompei, quien se mostró disgustado por el conflicto entre sus jugadores no confirmó el equipo.