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Defensores, sus obras y hombres imprescindibles

Con obras concretas, el Club Defensores del Norte avanza en lo edilicio en su predio deportivo.
17 de diciembre de 2010 - 00:00
Hugo A. El Pacha Esparza nos hizo llegar la información pormenorizada sobre la culminación de un sector de tribuna en el campo de deportes del club Defensores del Norte, señalando que en las instituciones deportivas, como en el caso de la nuestra, los grandes sueños parecen irrealizables por falta de recursos; no obstante lo cual se ilusiona en que paso a paso nos vamos acercando a la realidad de contar con nuestro propio recinto para jugar oficialmente partidos de fútbol de primera división.

Después describe minuciosamente que la tribuna, de 70 metros de largo y tres escalones, abarca todo el sector sur, detrás de uno de los arcos, con escalones de 40 cm. de alto y 51 cm. de ancho, y está dotada de capacidad para albergar a 525 personas.

Seguidamente comenta que la característica principal de su construcción fue el aprovechamiento de un talud de tierra que se encontraba en el lugar, y pasa a realizar una meticulosa enumeración de los materiales utilizados, donde consta el cemento, hierros de distintas medidas, alambre, piedra, arena, clavos, maderas, elementos de laboreo, fratachos, pinceles, pintura alfática y hasta el kerosene con que se limpiaron los pinceles, que hicieron un total de 16.563 pesos.

A ello suma, también con puntual rigor los pagos por mano de obra y servicios, que incluyen desde los trabajos de una motoexcavadora hasta el costo de los refrigerios para el personal, por la suma de 6.475 pesos.

Después alude a los reconocimientos de quienes apoyaron la concreción de la tribuna, mencionando al ministro de Obras Públicas, Juan Acuña; el secretario Marcelo Zanotti; los Ing. Mario Romero y Claudico Bracamonte; el Arq. Hernán Reynoso; el encargado Pacheco y los demás técnicos.

Esparza menciona, luego uno por uno a los socios y amigos (no podemos citar por razón de espacio) que aportaron el total de 23.038 pesos del costo de los trabajos ejecutados, y cierra con esta frase: Bueno querido ‘Defe (le habla su club...), prometo no abandonar la lucha, y al estilo del Che Guevara se despide... Hasta la victoria siempre. Las obras están

Para ilustrar esta nota nos acercamos hasta el campo de deportes norteño, donde además de fotografiar la tribuna concluida advertimos la presencia de numerosos obreros. Algunos de la provincia, otros municipales y una changada más joven de los planes, desplegados y ocupados en distintas tareas. Unos revocando y pintando el salón de usos múltiples, otros levantando los pedestales del alambrado olímpico y otro enmarcando y pintando de verde y blanco los cuadritos con las fotos de los chicos de las inferiores que se iba a entregar en la noche de premiación prevista en estos días.

Era todo ritmo y actividad, aunque por ahí duelen la intolerancia y la insensibilidad de los propios vecinos, que también es palpable, utilizando ese campo de deportes como pasaje, en el mejor de los casos, o como foco de robos y saqueos, como en varias oportunidades se ha dado cuenta en las crónicas policiales.

De todos modos el verde va, camina y parece decidido a no detenerse hasta contar con su gran espacio deportivo, en el que también sueñan contar con una cancha de hockey sobre césped, canchas de voley y hasta una pileta de natación.

Será cuestión de que dejen trabajar a sus hombres; a veces enfrentados en aspectos personales pero unidos en la acción, como en los casos del Pacha Esparza y el presidente Juan Carlos El Pena Rodríguez, con laderos de fierro como el tesorero Carlos Soria, ejemplos vivos y palpables de aquellos que describió Bertolt Brech cuando dijo que hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
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