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Violencia en la final de Maxi en Tinogasta

1 de diciembre de 2010 - 00:00
TINOGASTA - Existe indefinición deportiva y una sensación de amargura que les quedó a los jugadores de Juventud Unida luego del encuentro por la Copa del Maxibásquetbol, que se suspendió el pasado sábado debido a un bochornoso episodio de violencia generado durante el juego frente a Red Star.

El marcador era favorable para Juventud 52 a 41 cuando el jugador Adrián Sierralta cayó al piso por una patada que vino de un integrante del equipo contrario. La acción tuvo una rápida reacción y la tribuna se amuchó en medio de la cancha y comenzó a arrinconar a los jugadores del Red Star, a quienes reclamaban la actitud. A pesar de la rápida intervención de la policía, hubo insultos, golpes y algunos forcejeos desde la hinchada de Juventud Unida hacia los jugadores visitantes. Esto motivó la decisión del árbitro de suspender la final por no estar dadas las garantías de seguridad para los jugadores. La árbitro Iliana Zisulki, en este sentido, dijo que había que respaldar la garantía dentro de la cancha. La gente está muy alterada y eso hace que todo sea una cadena; los alteran a los jugadores visitantes y viceversa; así no se puede seguir sostuvo.

El veedor Walter Breppe reconoció haber visto al jugador Guillermo Basso, quien extendió una patada hasta Adrián Sierralta que cayó derribado al piso. Yo me encontraba filmando el otro extremo de la cancha donde se encontraba la pelota, la misma máquina nos va a decir en dónde estaba la pelota porque la agresión y la situación se generó donde no estaba la pelota. La reacción de los compañeros y del público era lógica.

En otro orden, indicó: El lunes habrá reunión y si los informes de los árbitros llegan a tiempo, porque tienen 48 horas hábiles para hacerlo, seguro se presentará el tribunal de disciplina y ellos se expedirán a la brevedad, y esto se tiene que definir antes del sábado que viene con la cena del campeonato, dijo Breppe.

La suspensión surgió cuando iba 1 ,44 del tercer cuarto y aunque en basquet un cuarto que quedaba es muchísimo, teníamos 11 puntos de ventaja. Yo creo que todo fue para que la suspensión se diera y arruinarnos nuestra fiesta, porque si lo perdían el partido no terminaba. El año pasado, cuando ellos nos ganaron, nosotros nos bancamos la derrota como unos señoritos ingleses, aunque nos morimos de odio, y les entregaron la copa en nuestra propia casa, pero ellos no se bancan que nosotros seamos los campeones, que les saquemos la final de la Capital porque esta fiesta la querían tener ellos allá, dijo el jugador agredido Adrián Sierralta.

Por su parte, el jugador Alfredo Mirolo indicó: Fue una reacción de calentura y si el muchacho lo piensa un poco se dará cuenta y se arrepentirá. Era un partido para nosotros, ya teníamos la diferencia. El perder genera impotencia y ésta es una reacción porque el jugador que agredió no convierte tantos; él apoya con fuerza y la calentura de no poder hacer su juego lo lleva a hacer esto.
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