La karateca Carolina Santaya retornó feliz de Serbia, donde intervino en el Mundial de Mayores.
Sí la verdad, que lo vivido en Serbia, fue la mejor experiencia de todo lo que viví hasta ahora en el karate, por eso quería contarlo, le dijo Carolina Santaya a El Ancasti, tras regresar de Belgrado (ex Yugoslavia), integrando la Selección de la Federación Argentina de Karate (FAK), que asistió al más importante evento de la disciplina a nivel internacional.
Ver personalmente a gente que antes sólo conocía o admiraba por Internet y de pronto tenerlos frente tuyo te hace exclamar ‘guau, las cosas que hace’, mientras todo un estadio lo aplaude de pie como en el caso del azerbaijani Rafael Aghayev, que es el actual campeón del mundo en menos de 75 kilos y la Open, describió con indisimulada admiración Carolina.
Después de entrenar durante un mes en el CENARD de Buenos Aires, el 24 de octubre, el combinado nacional de karate partió desde Ezeiza hasta Frankfurt, en Alemania, y tras seis horas de espera siguió a Belgrano, donde estuvieron una semana participando del Mundial, que comenzó el 27 y concluyó el 1 de este mes.
Con el entorno de una ciudad gris, que en muchas partes aún conserva vestigios de la guerra no tan lejana, pero con una sociedad agradable, servicial y siempre dispuesta a ayudar al visitante, Carolina asegura que tuvo una participación muy buena desde lo deportivo, tanto por lo que yo sentí como experiencia, y por la devolución que tuve de los entrenadores.
Si bien iba preparada física, técnica y psicológicamente, sabía que era muy difícil hacer podio, admitió, puntualizando que todavía estamos muy lejos de lo que son actualmente las potencias mundiales.
Al respecto, comentó que Francia y España anduvieron bajas este año, pero fue impresionante cómo crecieron los países de Europa del Este, que levantaron muchísimo su nivel, apuntando sin embargo que en mi categoría, de menos de 68 kilos ganó la mexicana, Yadira Lira.
Ella ya había salido campeona del mundo en 2004, pero en menos de 60 kilos, y repitió ahora en menos de 68, con 37 años de edad, tal vez en la última etapa de su carrera como karateca de competición. Es una persona muy pensante y disciplinada y por eso ha obtenido semejantes logros, acotó Santaya.
Nuestra comprovinciana, única catamarqueña que accede a este nivel de competencia, intervino en la categoría kumite, en la que llegó hasta la segunda ronda donde cayó ante la representante de China. En al primera pelea que tuve le gané por decisión a la chica de Jordania, donde el jurado valoró mi actitud hasta el final del combate, y contra China perdí 4 a 3, en lo último, ahí. Iba perdiendo 3 a 0, logré empatar y en el último punto me volvió a sacra una pequeña ventaja, describió sobre sus performances.
De todos modos contó que me sentí muy bien, tanto física como mentalmente, no obstante haber competido en una categoría superior a la que estoy habituada a hacerlo que es hasta los 60 kilos.
Del resto de los argentinos, Franco Recouso, de Buenos Aires, llegó a pelear por el bronce; Miguel Amargos y Virginia Acevedo perdieron en la tercera ronda, instancia a la que también llegó el equipo femenino que integró Santaya, cayendo ante Inglaterra.
La selección argentina, compuesta de diez integrantes, siete varones y tres mujeres, estuvo encabezada por el presidente de la FAK, José García Maañón; los entrenadores Juan Carlos Ladaburu, Federico De Pedro y Marcelo Campanella, este último técnico de las mujeres, y Héctor Arela, como árbitro.
Se hizo un grupo muy lindo con el que había estado conviviendo un mes antes en el CENARD de Buenos Aires, particularmente con una chica de Misiones, Belén Mariona, y dos chicos de Tucumán, Leonardo Canos y Miguel Amargos, así que lo pasamos muy bien extendiendo la convivencia en Belgrano, detalló Carolina.
Seguidamente definió esta vivencia como algo impresionante; personalmente ya había estado en torneos sudamericanos, panamericanos, pero esta fue la primera vez que iba a un Mundial de mayores y me pareció fantástica, esperanzada en que ojalá la pueda repetir, porque recién tengo 23 años y pienso que en el karate todavía tengo hasta los treinta y…, se ríe.
De todas maneras, no tendrá mucho tiempo para descansar porque a fines de noviembre tengo el Clausura, en el CENARD de Buenos Aires, y para el año que tiene tengo en vista el Sudamericano, después el Panamericano de karate que, a la vez, clasificará para los Juegos Panamericanos de todos los deportes, que se realizarán en octubre en Paraguay, precisó.
Y a modo de balance, Santaya expresó que primero me dio muchas ganas de seguir, y segundo la posibilidad de poder venir a trasmitir esta importante experiencia vivida a mis compañeros de Catamarca, reconociendo que técnicamente tengo que trabajar mucho más, por cosas que vi allá y me corrigieron, y si se quiere empezar a copiar un poco más cómo pelean ellos, fundamentalmente los europeos, con guardias muchos más largas, más movilidad.
De hecho la sola experiencia de un Mundial te moviliza, porque te cambia la cabeza, empezás a pensar de otra manera, a comprender que debés ser más inteligente a la hora de los planteos de los combates. Esos es importantísimo, reconoció.
Antes de retirarse de El Ancasti, Santaya le agradeció a su familia que está siempre y me ayudó muchísimo para este viaje; a mi sensei Juan Barrios, porque sin él no podría haber llegado a esto y es quien me ayuda todos los días; a mis compañeros de entrenamiento, tanto los grandes como los chicos; a toda la gente de la Asociación de Karate; a mi preparadora física, Silvia Romero; a mi nutricionista, Sonia Martínez; mi kinesióloga, Analía Toledo; a la Sra. Juan Fernández de la Secretaría de Deportes, que me ayudó muchísimo; a mis compañeros de trabajo en la Cámara de Diputados; al diputado Argerich, que también me apoyó mucho, como otros diputados; al Dr. Herrera; a mis compañeros de facultad y a todos los que no estoy nombrando, pero que saben que están en mi corazón. Muchas gracias.