Hombres, mujeres y niños vestidos con el típico atuendo islámico profesaron ayer su devoción por el astro argentino Lionel Messi en el estadio Khalifa Internacional, la meca del deporte qatarí. Antes del comienzo del partido, el rosarino hizo su aparición por la alfombra roja del campo de juego.
El delantero del Barcelona fue seguido en cada movimiento previo al partido y generó el estremecimiento del estadio cada vez que su imagen fue proyectada en las dos pantallas gigantes ubicadas en ambas cabeceras. Túnicas, turbantes, hiyab (velo islámico) pero también numerosas camisetas y banderas albicelestes matizaron la estética de las gradas, para honrar al nuevo todopoderoso del fútbol mundial, al que Qatar apostó con su presencia para reforzar la esperanza de organizar el Mundial 2022. Un millón doscientos mil dólares fue el diezmo del gobierno qatarí para asegurar la participación del seleccionado de Sergio Batista en Doha.