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Un superclásico clave para los entrenadores

En los River-Boca siempre se juega algo, por más que estén entre los últimos. Esta vez está em juego el destino de los técnicos.
14 de noviembre de 2010 - 00:00
El superclásico del próximo martes no sólo pondrá en juego el honor de dos equipos que prácticamente quedaron fuera de la lucha por el título, sino que también será muy importante para la continuidad del entrenador de Boca, Claudio Borghi, y un mejor clima de trabajo en River, con el DT interino Juan José López.

Son varios los técnicos que por una caída en el superclásico fueron cesanteados o directamente presentaron la renuncia, por eso tamaña presión en este choque.

En vísperas de este choque fundamental, la dirigencia millonaria evitó pagar el alto costo deportivo que podría ocasionar una derrota frente al eterno rival, así que decidió cortar por lo sano y pedirle la renuncia a Ángel Cappa.

Para sucederlo se pensó en dos serios candidatos como Américo Gallego y Marcelo Bielsa, pero ambos se bajaron del proyecto y el presidente, Daniel Passarella, decidió optar por ver qué pasaba con J.J. López, porque en caso de que le vaya bien en estos partidos seguirá hasta fin de año sin ningún inconveniente.

Y si termina bien el torneo, por qué no soñar con prolongar el contrato hasta el final de la temporada con alguien del riñón del club, más allá de un breve paso por Boca por peleas con el entonces mandatario de la institución Rafaela Aragón Cabrera.

River pasa por un momento más que complicado y una derrota podría provocar que el clima de trabajo durante la semana se tense hasta el extremo y cada encuentro podría hacer recordar a los últimos cotejos de Diego Simeone.

Por el lado de Boca, Borghi no vive un cuento de hadas, porque es cada vez más cuestionado por hinchas, dirigentes y ahora por lo bajo se sumaron algunos jugadores. El superclásico determinaría la suerte del Bichi, ya que una derrota lo dejaría fuera del cargo, sin margen a una continuidad que a esta altura resultaría inútil.

El caso de Borghi es distinto, debido a que en caso de irse de la entidad xeneize acordaría su incorporación a la selección de Chile, en reemplazo de Marcelo Bielsa, en un país en el que consiguió varios títulos y donde lo respetan demasiado, más allá de su tarea como DT.

El superclásico, como nunca, gira más en torno a los técnicos que a los protagonistas en sí, porque los tres puntos serán vitales para un futuro que es incierto en ambos casos y el cual sólo se despejará con la victoria.
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