Es raro ver así a los grandes. Trataremos de vivir un martes feliz. El fútbol es un juego y tenemos que hacerlo mejor que River. Ésa es la manera de ganar, dijo Riquelme.
El talentoso mediocampista de Boca Juniors Juan Román Riquelme aseguró ayer que el superclásico del martes frente a River Plate, en el estadio Monumental de Núñez, es diferente a todo y que su equipo buscará ganarlo para darle una alegría a Claudio Borghi.
Ninguno de los dos equipos llegamos bien a este partido. Teníamos la ilusión de pelear el torneo pero hoy estamos muy lejos. Pero el superclásico es diferente a todo, una fiesta única y vamos a ver si el martes podemos darle una alegría al hincha de Boca y al técnico Claudio Borghi, expresó Riquelme en la conferencia de prensa que brindó en la Bombonera.
Confío en que nosotros tenemos que jugar bien el martes, mejor que River, porque si es así tendremos más chances de ganar. El encuentro es importante para Borghi y para nosotros. Si tenemos la suerte de ganar el clásico vamos a tener más tranquilidad y confianza en los partidos que faltan, agregó el volante. No al pastor
Y mientras el plantel de Boca volvió a entrenarse con vistas al superclásico, la nota saliente de ayer la dio el pastor Juan Bosso, quien no fue autorizado a ingresar al predio de Casa Amarilla, donde iba a orar y bendecir a los jugadores.
De acuerdo con lo expresado por Bosso a los medios de prensa, Norberto Batista, ayudante de campo del entrenador Claudio Borghi, lo había convocado hoy para que orara y bendijera al plantel. Me trajeron contra Vélez y el equipo anduvo muy bien, aseguró el pastor a los periodistas. Sin embargo, el Chino Batista desmintió la versiones de varios medios sobra la convocatoria del pastor para bendecir al plantel en esta jornada, para revertir el rendimiento del equipo Bosso, quien llegó al mediodía a Casa Amarilla, no fue autorizado a ingresar al predio y por eso tomó la determinación de rezar en la vereda frente al portón de entrada al complejo. En su oración, el pastor, con mucha bronca, señaló: Boca le cerró la puerta a Dios.