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Los dirigentes le ponen pimienta al "Superclásico"

La fecha del partido River-Boca todavía no fue definida y los dirigentes de ambas insituciones ya calientan el ambiente.
1 de noviembre de 2010 - 00:00

El Superclásico del fútbol argentino que deben disputar River y Boca por la decimocuarta fecha del Torneo Apertura de fútbol todavía no tiene fecha pero la temperatura subió más de lo aconsejable, con las pujas entre dirigentes de una y otra institución.

Todo comenzó a descomponerse a partir de una noticia infausta como la del deceso del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que determinó la reprogramación de la décimotercera fecha.

Así, River y Boca ya no jugarían el domingo 7 de noviembre como estaba previsto y todo pasaba para siete días para más adelante, pero no siempre una circunstancia normal como esa es algo simple en Argentina.

Diversos elementos se conjugaron para complicarlo todo y uno de ellos ha sido el de los compromisos asumidos por la institución millonaria con antelación para ceder su estadio a los organizadores de recitales internacionales.

Así, el domingo 14 era imposible utilizar el Monumental y el partido debe pasar a un día de semana, algo que no es aceptado por los boquenses pero además, un cambio de estadio para este encuentro no resulta tarea sencillo, por la gran convocatoria y la cantidad de asociados y abonados que tiene River.

El vicepresidente segundo de Boca, Juan Carlos Crespi, afirmó ayer que si el superclásico se juega en un día laboral, los más afectados serán los hinchas y calificó como una extorsión la negociación por las entradas.

No hizo más que transmitir el desacuerdo de toda la Comisión Directiva de Boca ante la posibilidad de que el partido se juegue un día de semana.

La envergadura de un partido como éste, merece que se juegue un domingo para que la gente pueda ir, subrayó.

En diálogo con radio La Red, el directivo explicó que el miércoles, cuando se suspendió la fecha tras el fallecimiento de Kirchner, habló con Diego Turnes, vice de River, para acordar que el partido se jugase el próximo domingo, pero ante los compromisos tomados por River para organizar recitales en su estadio, esa posibilidad no sería viable, tal el motivo para la postergación del partido.

Queremos que se juegue el domingo, no sólo porque estaba estipulado así, sino porque de lo contrario le estaríamos faltando el respeto a la gente, consideró.

En ese sentido, agregó: River nos dice que si aceptamos jugar otro día que no sea el domingo, nos daría más de las 4500 entradas que originalmente nos iban a dar, por lo tanto es una especie de extorsión.

Ahora tanto Boca como River deberán esperar a la reunión que el Comité Ejecutivo de la AFA llevará a cabo mañana, en la cual decidirá finalmente la fecha en la cual se jugará el partido, que en principio sería el martes 16 de noviembre, a las 16.

Si la AFA dice el martes, iremos a jugar bajo protesta. Vamos a jugar porque respetamos al organismo, pero no estaríamos de acuerdo, anticipó Crespi.

Finalmente, el dirigente de Boca criticó los motivos por los cuales River postergaría el clásico: Los negocios y contratos que tiene River son problemas de ese club, no de la gente. Si quisieran, podrían trabajar toda la noche para poder jugar el domingo.

De esta manera, River está de nuevo en el centro de una polémica que va más allá del fútbol, ya que recientemente ha sido noticia por los cuestionamientos a los árbitros que controlaron los partidos que su equipo disputó.

En ese sentido, dirigentes y cuerpo técnico coincidieron en enviar verdaderos dardos envenenados a los referis.

Pero antes del partido con Boca, River deberá visitar a All Boys, institución que quiere hacer uso de su estadio, en Floresta, una cancha que ofrece escasas comodidades.

Así, su público debe resignarse a ocupar una tribuna con 2500 localidades habilitadas, como ya lo han hecho Vélez, Olimpo de Bahía Blanca, Estudiantes e Independiente en lo que va del Apertura.

Disconformes con la poca capacidad que se les ofrece, los dirigentes de River habían anunciado días pasados que no iban a vender esas 2500 entradas a sus hinchas.

Con Boca, mientras tanto, actúan de la manera que critican, otorgándole a una de las instituciones de mayor poder de convocatoria del fútbol local una cantidad ínfima de entradas en comparación con el lugar que el Monumental tiene disponible.

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