La curvilínea Mónica Ayos cada vez más afianzada como actriz tras alejarse de las plumas, consideró que un programa como Botineras, al que acaba de integrarse, refresca a la TV al mezclar comedia con policial.
En `Botineras` estoy invitada para hacer 20 capítulos e incluir una historia dentro de la historia ya que entro para interactuar con el personaje de Nicolás Cabré. Hago de una ex amante de él y aunque no soy una botinera, por primera vez me toca hacer de mala, describió Ayos a la agencia Télam.
Además de su incursión en la tira nocturna, Ayos también se sumó a la telenovela vespertina Herencia de amor, otra de las ficciones de Telefé.
En Botineras, Ayos encarna a Celeste una vieja amante de Chiqui Flores (Cabré) al que se decide a chantajear para no dar a conocer que tienen un hijo. Con el correr de los capítulos y de acuerdo con el vuelco hacia el policial decidido por la emisora, Mónica cobrará protagonismo ya que el chantaje tiene derivaciones violentas.
En Herencia de amor, en tanto, se sumó para volver loco al Lautaro que compone Diego Olivera, su marido en la vida real.
¿Tenías ganas de trabajar con Underground (la productora de Botineras)?
-Si, me parece que marcó un antes y un después en los productos de la tele.
-¿Qué pasa si en Botineras te piden que te quedes porque tu personaje pegó?
-La tele es rara y por ahí te necesitan, pero hay que ver cómo se siente uno también. Yo estoy preparada para esas cosas, pero habría que ver porque mi historia tiene un nudo y un desenlace que está buenísimo y por ahí no es lo mejor tener que estirar porque algo está funcionando.