El pasado 30 de agosto no fue un día más para los que siguen o alguna vez practicaron el más popular de los deportes en el ámbito libre.
La noticia es que había muerto a los 56 años (el 14 del corriente mes iba a cumplir los 57), Juan Carlos Ruarte. El Hueva para sus familiares y amigos más cercanos.
Víctima de una cruel enfermedad que lo tuvo a maltraer en los últimos seis años, era hermano de dos futbolistas que brillaron con presencia propia en el fútbol catamarqueño durante las décadas del 60, 70 y 80. Nos referimos a Juan Pino Reartes, aquel temperamental zaguero central del Policial que se llenó de títulos en los años 60, y Ricardo, que también jugó en Policial, pero luego pasó a Vélez Sársfield, donde consiguió varios campeonatos y se convirtió en columna defensiva de su equipo y de los seleccionados locales.
Paradójicamente, El Hueva no fue defensor ni tuvo las características de sus hermanos. Él eligió ser delantero y se destacó por su extraordinario talento para manejar el fútbol. Jugó en Policial en las divisiones inferiores y tuvo un paso efímero por la división superior, donde la llegada era bastante más problemática que en los tiempos actuales.
En el fútbol libre
Las notables condiciones de Ruarte, sin embargo, iban a tener plena vigencia en el fútbol libre y, especialmente, en los certámenes mercantiles que se realizaban hacia fines de los años 70 y comienzos de los 80. Junto a Vicente Godoy, Pepe Álvarez o Tomás Soria conformaron las primeras plantillas de Eleca, la firma comercial de capitales santiagueños que se convirtió en líder del mercado local.
Ángel Risso (54 años), que era como un hermano de Juan Carlos, oficiaba de director técnico de aquellos equipos que militaban en la naciente Liga Mercantil, en la cual alternaban buenas y malas.
Nace Deportivo Catamarca
De aquel equipo de Eleca habría de nacer otro, llamado Deportivo Catamarca, que comandado por el mismo Ángel Risso iba a marcar una época en los torneos de papi fútbol, que en esos años permitían hasta la participación de jugadores de primera división y convocaban multitudes en reductos como Estudiantes de La Tablada, Defensores del Norte, Red Star, Juventud Unida, Ateneo Mariano Moreno, etc.
A los jugadores nombrados se iban a sumar otros que fueron baluartes como José Polo Scobazzi, Manuel Nabor Iturres, Carlitos Silva, Ricardo Reartes o Eduardo Piji Molas. Teniendo como estandarte a El Hueva Ruarte, el equipo base de Deportivo Catamarca se adjudicó la mayoría de los campeonatos que se programaron entre 1977 y 1990, sosteniendo duelos memorables con otros animadores de la época como el Club Los Amigos, YPF, Los Alacranes, Banco de Catamarca, Five Star, Noroeste Argentino, etc. A punto tal llegó el dominio del Deportivo Catamarca que logró un récord de 107 partidos invictos. Integraban aquel equipo José Scobazzi, Ricardo Reartes, Carlos Silva, Juan Carlos Ruarte, Eduardo Molas, José Alvarez y Vicente Godoy.
Era un malabarista
Ángel Risso, el técnico y conductor de aquellos equipos, no dudó en calificar a Ruarte como un verdadero malabarista del fútbol en espacios pequeños: Quitarle la pelota era casi imposible y podía hacer un sombrerito o un túnel en centímetros de distancia. Daba gusto verlo jugar, aunque hay que reconocer que tenía compañeros que lo ayudaban muy bien, como ‘Polo’ Scobazzi cubriendo el arco con una seguridad extraordinaria; Ricardo Reartes y Carlos Silva poniendo su temperamento y humildad; Molas y Álvarez acompañando con eficiencia y efectividad a ‘El Hueva.
Juan Carlos Ruarte murió el 30 de agosto. Estaba casado y tenía dos hijos. Muchos amigos y compañeros de la fábrica Tileye le dieron el últimos adiós. Entre sus ex compañeros de fútbol rodó una lágrima de recuerdo para un gran jugador y mejor persona.