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La ceguera de Vega

10 de septiembre de 2009 - 00:00
Cuando los argumentos son irrefutables, aquellos que carecen de humildad o autocrítica, como en este caso, por lo general, acuden a la violencia. En el caso puntual de Mario Roberto Vega, presidente de la Liga Chacarera de Fútbol, eligió el agravio verbal contra nuestro colega Silvio Iramaín ante la impotencia de poder demostrar con hechos concretos -como su función dirigencial exige- la crítica del equipo Fuerza Deportiva de Radio Ancasti, sobre el deficiente sistema de competencias que ofrece a la niñez de cinco departamentos el Departamento de Fútbol Infantil (DFI) Chacarero. Lo que se pretendió con la crítica respetuosa y sustentada con claros argumentos fue poner en evidencia una problemática que erróneamente es relativizada por la dirigencia que Vega encabeza. Puntualmente, el DFI fue objeto de observación por el equipo periodístico a partir de una triste estadística: en los 9 meses que transcurrieron de la temporada 2009, en la Liga Chacarera, sus divisiones inferiores sólo disputaron 7 partidos, es decir: un partido cada 38 días, si es que tenemos en cuenta que pasaron 270 días de 2009. Aunque, el cálculo oficial -valedero por cierto- se excusa sosteniendo que se juega un partido cada 12 días. Omitiendo, tal vez, los primeros cuatro meses del año, con lo cual, meses más o meses menos, no altera el enfoque de la crítica, que apunta a desenmascarar el desgastado discurso de primero están los chicos. En todo caso, el argumento oficial minimiza el escandaloso número, pero lamentablemente para los dirigentes liguistas (o para los niños), ese efecto reductor no cuenta con el poder suficiente que la Liga cree, desde su pedestal, para sentirse eximidos de la tamaña responsabilidad. Muchos menos de poder traducir en minutos de juego el tiempo perdido por los niños (¿Por qué no jugar todos los fines de semana como la Primera?).

Además, esa responsabilidad de proveer contención a los niños de cinco departamentos que tan orgullosos sostienen en teoría, debería también ocuparlos en el plano real, y no enceguecerse por los relucientes laureles que ostentosamente lucen por haber recibido -tiempo pasado- reconocimientos (Premio Alumni, Disciplina del año según el CPDPC, o haber hecho historia con la selección Sub 17 en plano nacional), porque esos logros marcan un éxito temporal y no permanente, mucho menos eterno, como si lo es, la responsabilidad social que debe soportar con vocación y sin soberbia, todo aquel que honre sentirse dirigente deportivo.

Es por ello, Mario Roberto Vega, y por la historia de la Liga Chacarera de Fútbol, que usted debe conservar las formas y tomar las armas que todo dirigente posee (dignidad, humildad, sacrificio y vocación de servicio) para luchar con ésas, sus armas, ante las críticas, porque es con hechos de la única manera que podrá rebatirlas; a la vez que evitará caer en la bajeza de atacar a las opiniones que instan a su gente a trabajar, porque en ellas se expresan ideas, no ofensas, por lo que no deben matarse con violencia. Y es eso, es lo que nuestro deporte requiere de su dirigencia para crecer: sanas ideas. Martín ZalazarDe la redacción de EL ANCASTI y

Fuerza Deportiva Radio Ancasti
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