Volvió el fútbol local, con el arranque del Apertura, pero la gran atracción fue la transmisión televisiva, que cambió de manos; hay aspectos por mejorar, las imágenes no tuvieron publicidad oficial y los relatos mostraron reminiscencias de épocas pasadas.
Antes, con mi compañero Enrique Macaya Márquez, llegábamos a la cancha acompañados por la policía. Ahora entramos entre mimos y aplausos a la cancha de Gimnasia. Con una breve referencia que quiso subrayar el final de una era y el comienzo de otra para la televisación del fútbol, Marcelo Araujo inauguró ayer, a las 18.50, desde la pantalla de Canal 7, el fútbol para todos, latiguillo que funcionará como slogan de la nueva etapa en las transmisiones.
Araujo y Julio Ricardo -la dupla que seguirá el partido central de cada fecha- hicieron la breve apertura desde una de las cabinas del estadio de Gimnasia prometiendo que los goles podrán verse en todo momento. Así ocurrió varias veces, no sólo en el entretiempo y al final de los dos partidos de anoche (el de la Plata se vio sólo por el 7; el de Avellaneda, en dúplex con América, con la misma imagen y el mismo audio). Ni bien Jara e Higuaín marcaron los goles de Godoy Cruz, uno en cada tiempo, C5N y TN también reprodujeron las imágenes con el logo del canal oficial, ya que toda cámara ajena a Canal 7 tuvo (y tendrá) acceso prohibido a los estadios. Sólo se autorizarán al final del partido, para las notas de vestuarios.
La cobertura del 7 se puso en marcha a las 18.45, con Gustavo Kuffner y Juan Ballesteros desde estudios, ponderando los premios Martín Fierro ganados el miércoles último por el canal. Dos de los programas premiados, MP3 y Científicos industria argentina, no se emitirán esta semana para que, por la emisora oficial, puedan verse los 10 partidos de la fecha.
Hubo cambios visibles respecto a lo acostumbrado en imagen y sonido. No faltaron algunos desajustes (fallas de micrófono antes del primer partido y exceso de brillo en la imagen durante el primer tiempo en Avellaneda) dentro de operativos que no se apartaron de lo conocido: se recurrió al equipamiento y la logística de las mismas productoras contratadas por TyC hasta el torneo pasado.
En el caso de Independiente-Newell`s se usaron ocho cámaras, lo habitual en la cancha de Lanús. Pero a los ojos del televidente, más allá de las semejanzas entre ayer y hoy en los aspectos más formales del seguimiento de las acciones, se apreciaron algunas diferencias. La más visible fue la limpieza casi absoluta de la pantalla: no hubo ninguna placa publicitaria a lo largo del juego en ambos partidos. Los avisos oficiales sólo aparecieron durante las breves pausas en el entretiempo. No se escucharon menciones o avisos en forma de PNT en las voces de los relatores. Sí, en cambio, hubo publicidad estática con promociones electrónicas rotativas en el perímetro del campo de juego.
Hubo una visible reducción de las tomas cercanas a los bancos de suplentes y brillaron por su ausencia, afortunadamente, abundancia de imágenes con banderas o gritos destemplados de los hinchas. En Gimnasia-Godoy Cruz las formaciones se leyeron al aire antes del partido como en la TV de los años 70, sin placas. Esto se corrigió en Independiente-Newell`s, pero las formaciones sólo se vieron por el 7, porque América, en ese momento, ocupaba la pantalla con una tanda.
El dúplex marcó diferencias en ese sentido. En el entretiempo, Canal 7 emitió el sorteo de la lotería, y América las promociones de los próximos partidos junto a un mininoticiero. Antes, la primera tanda del canal oficial se inició, curiosamente, con un aviso del Gran DT, del diario Clarín.
También puede salir ganando el espectador con la incorporación de nuevas voces. En La Plata, Rodolfo De Paoli aportó un relato algo estridente, prolijo y apegado a viejas tradiciones, enriquecido por la claridad conceptual de Alejandro Apo. Roberto Gervasi y el ex futbolista Gustavo Barros Schelotto se sumaron sin destacarse demasiado. En Avellaneda, el Chango López y Fernando Salceda ratificaron su estirpe radial también con reminiscencias de viejos tiempos, junto a la superposición de funciones entre el comentarista y otro ex jugador, Daniel Bertoni. Mario Cordo sólo dejó algunos apuntes de color.
No hubo cronistas junto al campo de juego, nadie recurrió a muletillas cansadoras o molestos chistes internos y cada emisión se cerró con el cierre del juego. Los goles se repitieron luego de los dos partidos, tomados desde varios ángulos y comentados por Kuffner y Ballesteros, quienes se despidieron exactamente a las 23. Hasta allí, el rating minuto a minuto había bendecido el cambio, con alrededor de 10 puntos en todo momento para el 7 (muy por encima de lo acostumbrado) y 5 para América.