Todos los años, cuentan con un espacio propio que los destaca. Ellos son los obreros de la lana, la madera, la piedra y la cerámica.
Los artesanos son el origen del festival y marcan con sello propio cada edición. Por ello, tienen bien ganado un sector para ser destacados. Éste cuenta con generalidades y allí, durante el tiempo en el que se desarrolla el Poncho, ponen de manifiesto cómo van trabajando día a día. También disponen de un exhibidor donde se van a ir cambiando los distintos ponchos premiados. En otro panel se colocan artesanías de volumen, ya sea cerámicas, maderas, cestería, también valoradas por turista que llegan para apreciar el festival catamarqueño.
A lo largo de las 38 ediciones de la Fiesta del Poncho una constante ha sido la realización de la muestra artesanal y productiva. El quehacer de los distintos sectores de la provincia se ve reflejado año tras año en los diferentes stands en los que se muestra el trabajo de los catamarqueños y foráneos que quieren participar.
Los artesanos en diferentes rubros, los artistas, los creadores, han tenido su lugar permanente para mostrarse al país con sus obras. La muestra también es una oportunidad para hacer evidente la transformación que ha tenido Catamarca.
La minería, la olivicultura, las empresas radicadas en el medio pugnan por hacerse presente en este evento en el que la realidad de la provincia se hace tangible.
Los tinglados de la Manzana del Turismo, los pabellones del ex Regimiento, carpas especialmente montadas han sido los espacios adaptados para la muestra.
Hoy, el Predio Ferial permite contar con espacios especialmente adecuados y los expositores aceptan el nuevo desafío de mostrar sus trabajos de una forma cada más atractiva.