Cansado de la situación general, abatido por los constantes reproches de la gente, deprimido por sus últimos tiempos en el club y por los inconvenientes personales que lo jaquearon, Andrés Silvera tomó una decisión tajante: el goleador comunicó, mediante su apoderado Daniel Mandarino, que se alejará de San Lorenzo.
La determinación del delantero repercutirá en la planificación del entrenador Diego Simeone, que mantenía la esperanza de convencerlo para que se sumara al plantel, que trabaja en Colonia, Uruguay. Ahora, las virtudes del chubutense, de 32 años, seducen a Estudiantes, Independiente y Cruz Azul, de México.