viernes 10 de abril de 2026

El plantel de Atlético llegó a la plaza Independencia y desató el delirio

Entre cánticos y bombas de estruendo, miles de hinchas eufóricos saludaron a los jugadores. Lágrimas, música y mensajes para San Martín.

Los cánticos, el tuntún de los tambores y las bombas de estruendo se aceleraron hasta hacerse casi imperceptibles. El ómnibus que trasladaba a los jugadores de Atlético acababa de hacer su entrada triunfal a la plaza Independencia, donde algunos hinchas los esperaban desde las 10. La vista del micro, a lo lejos, ya había sido suficiente de todas maneras para que la euforia contenida hasta entonces por miles de personas estallara inevitablemente en el corazón de la capital tucumana.

Desde adentro del coche, el plantel y el cuerpo técnico decanos miraban asombrados la convocatoria que lograron sus hazañas en el campo de juego. Saludaban estupefactos al mar de caras que les sonreían, algunas entre lágrimas de emoción. Tras unas escuetas declaraciones a la prensa, los futbolistas entraron, alrededor de las 4.35, a la Casa de Gobierno, en donde los esperaba otra multitud, constituida por funcionarios y por familiares de los integrantes del equipo.

Después de unos minutos, el plantel salió al balcón, para saludar nuevamente a los hinchas y acompañarlos en los cantos. Se prevé que, más tarde, se reúnan con el gobernador, José Alperovich, confeso simpatizante de Atlético. Un periplo

La llegada a la plaza fue un verdadero periplo para el micro que llevaba a los jugadores. Rodeado de una caravana interminable, el ómnibus se movía a paso de hombre: sólo en su recorrido por la avenida Mate de Luna iba seguido por una fila de autos y motos que ocupaba 11 cuadras.

Antes, el equipo había visitado algunas ciudades del sur de la provincia. Alrededor de las 10.45, arribaron a Simoca, la ciudad natal del delantero Luis Pulguita Rodríguez, donde los jugadores tenían previsto visitar a las autoridades municipales, quienes iban a distinguirlos.

Por una cuestión de tiempo, los directivos del club optaron por continuar el viaje, aunque los protagonistas pudieron saludar a los pobladores de Bella Vista, de García Fernández y de Lules, donde se detuvieron algunos minutos.

El recorrido continuó en la localidad de San Pablo, desde donde se trasladaron hacia el complejo deportivo Ojo de Agua, que la institución posee en la ruta 38. Esa fue la última parada antes de desatar el delirio en la plaza Independencia.

LA GACETA
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