La Justicia tucumana decidió investigar de oficio el caso de las amenazas recibidas a los integrantes del plantel profesional de San Martín, aunque por ahora nadie es capaz de individualizar a los `barrabravas que amedrentaron el miércoles a los futbolistas.
El caso está en manos de la fiscal Viviana Reinoso de Cuello, quien decidió que la Policía vigile las prácticas de San Martín y dispuso custodia en las casas de los futbolistas que lo soliciten.
Los investigadores intentan individualizar a los `barrabravas que se presentaron en el complejo deportivo Natalio Mirkin y amenazaron con armas de fuego a los futbolistas, uno de los equipos de Primera A más comprometidos con el descenso.
No los conozco, nunca los había visto antes, reconoció Gustavo Ibáñez, uno de los jugadores que más tiempo lleva jugando en San Martín, cuando se le preguntó si sabía quienes fueron los que apretaron al plantel a raíz de la campaña realizada.
El principal escollo que encuentra la Policía para avanzar en la investigación es la falta de pistas sobre los responsables, mientras que las diferentes fracciones de la barra intentan despegarse del caso.