Huracán se quedó con el clásico ante San Lorenzo y mantiene su sueño de conseguir el título.
Huracán se convirtió en el único escolta de Vélez y mantuvo su sueño de pelear por el título, tras imponerse 1 a 0 en el clásico ante San Lorenzo, disputado en la Bombonera, por la decimoséptima fecha del torneo Clausura.
Paolo Goltz, de cabeza, anotó el gol de la victoria a los 38 minutos del primer tiempo, resultado que le permitió al Globo quedar a un punto del Fortín.
De este modo, el equipo de Ángel Cappa mantiene viva su ilusión, ya que en la última fecha deberá visitar a Vélez.
En tanto, San Lorenzo volvió a mostrar una imagen opaca, sumó su tercera caída consecutiva y dejó pasar además la oportunidad de amargarle la fiesta a su eterno rival.
El equipo de Diego Simeone intentó hacerse dueño de las acciones en los primeros minutos, poniendo mucha gente en ataque y haciendo retroceder contra su área a Huracán.
El dominio del Ciclón duró menos de diez minutos, tiempo que necesitó Huracán para emparejar el trámite, que pasó a ser discreto, peleado en la mitad de la cancha.
Cuando no pasaba nada y el primer tiempo se moría en la intrascendencia, Matías De Federico ejecutó un córner desde la izquierda, Goltz se anticipó a la marca de Voboril y con un certero cabezazo abrió el marcador para el Globo.
El tanto le sacó la modorra al partido y comenzaron a aparecer los espacios que faltaron en el resto de la primera parte.
Así llegó la situación más clara de San Lorenzo, con Silvera aguantando la pelota en el área y lanzando un venenoso centro al punto del penal, conectado allí por Bergesio, aunque Lavandina le pegó mordido, de zurda, y desperdició la chance de anotar el empate.
El complemento siguió en el mismo tono, aunque de a poco San Lorenzo comenzó a monopolizar la pelota, mientras que Huracán se recostaba muy cerca de Gastón Monzón.
A pesar de esto, el Ciclón no lograba crear situaciones claras y todo pasaba por las pelotas paradas, tiros libres y corners ejecutados por Adrián González.
Así llegó un cabezazo de Jonathan Bottinelli, apenas desviado a los 16, cuando el zaguero central logró perder su marca y aparecer en soledad.
De allí al final, el trámite se hizo cada vez más desprolijo, con ambos equipos muy nerviosos e imprecisos, pero cuando el árbitro pitó el final, el Globo se olvidó rápidamente de esto y se dedicó a festejar una importante victoria que lo dejó en carrera para hacer realidad su sueño.