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"Haz lo que yo digo, no lo que yo hago"

Viene bien esta frase, porque no se explica cómo se puede cambiar de una semana a otra una resolución anterior, y delos mismos actores.

11 de junio de 2009 - 00:00
Siete días atrás reflejábamos lo acontecido en la habitual reunión de tablas entre la Comisión Directiva y el Consejo de Delegados de la Liga de Veteranos de Fútbol, con relación al tema arbitral.

En su momento el tema central de la reunión fue la separación (no suspensión) de un árbitro, por una denuncia en su contra presentada por un club, hasta fin de año. Posteriormente el soplapitos, arrepentido, se presentó ante el Consejo de Delegados pidiendo disculpas por su mal comportamiento y solicitó sean benevolentes en la sanción que le aplicarían, sin saber que ya se había resuelto su suerte. En el acta (único documento válido en la Liga) de 15 días atrás quedó asentado que se lo separaba hasta fin de año, solicitado por un delegado y avalado en definitiva por el resto que firmó el Acta respectiva.

Pero en la noche del martes pasado se resolvió volver marcha atrás en la medida adoptada -como ya es habitual en la Liga- solicitado desde la Comisión Directiva. Lo más curioso y llamativo es que el club que presentó la denuncia en lugar de mantener su postura optó por estar del lado del grupo de diecinueve (19) entidades que votaron por la modificación de la sanción.

Dos clubes se mantuvieron en la postura de respetar lo aprobado quince días atrás pero, sin dudas, que fue un mero trámite. Conclusión, el árbitro estaría separado hasta el 31 de agosto, en otra votación que se realizó en el recinto liguista en la que había otras propuestas de inhabilitación. Malos recuerdosRepasando la historia nos encontramos que en la Liga ya es habitual que las medidas adoptadas por unanimidad sean modificadas de acuerdo con los hechos y circunstancias. Hasta no hace mucho el famosos caso Carrizo trajo desvelos por más de un año, con idas y vueltas de un lado y otro pero finalmente la sanción aplicada quedó sin efecto. El caso de las amnistías, que produjo otra profunda división en la Liga y que en su momento todos los representantes de los clubes estaban en contra y de la noche a la mañana se aprobó sin más habilitando a jugadores que habían sido expulsados por hechos de violencia u otro hecho no menos grave.

Y así si se tomará el libro de actas podría hasta escribirse un libro en la que sería poco más que difícil poder entender por qué estos cambios de medidas.

Prueba de esta situación de división es la actual realidad, lo que antes era armonía, amistad, cordialidad, reuniones con un aperitivo (asado) de por medio era una constante con la participación de la mayoría y los que no iban era por razones laborables.

Hoy ni siquiera para el día del trabajador se pudieron reunir alrededor de un fogón para al menos estrechar lazos de fraternidad.
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