El Tribunal de Disciplina Deportiva del Interior del Consejo Federal sancionó al Club Tesorieri de Catamarca, con una pena de 100 entradas por el término de 3 fechas (Art. 88 bis del RTP), a raíz de la inconducta de sus simpatizantes al lanzar una bomba de estruendo durante el partido con Vélez Sársfield por el último torneo del Interior.
Según el informe del árbitro Claudio Orellana, debió interrumpir el juego por 5 minutos, en razón de que un jugador velezano resultó afectado momentáneamente.
El tribunal no admitió el descargo de Tesorieri, y al convalidar como semiplena prueba el informe arbitral que dispuso la sanción contra la entidad de la Av. Belgrano.
Hasta aquí la simple crónica de los hechos, que en términos económicos es de una gravedad inusitada para Tesho, que ahora deberá desembolsar 3.600 pesos por la picardía de sus hinchas.
La ley, con rigor, entra, suele decirse popularmente, y aunque -tardíamente- los simpatizantes de Tesorieri, como los de cualquier otro club, debieran comprender el daño que suelen infringir a la entidad de sus amores, a la que tanto dicen querer, con actitudes como éstas. Y lo lamentable es que ninguno de los verdaderos protagonistas de esta estupidez humana recibirá el mínimo castigo, porque se escudan en el anonimato y la protección que brinda la muchedumbre en una tribuna.
Ellos no pagan, pero deberá pagar su club. ¿Dónde está la viveza, dónde está la pasión por la camiseta tan querida...?
Quiera Dios que algún día se puedan corregir estos errores, porque de esta forma, como ahora le ocurrió a Tesorieri, como ya le pasó a Villa Cubas, o también a San Martín de El Bañado, en Las Chacras, por citar algunos ejemplos, se está destruyendo lo que tanto dicen querer, que es el fútbol.