El pasado sábado falleció Roberto Candelario Rodríguez Aybar, relevante personaje de la cultura y la política catamarqueña reconocido con el seudónimo de Pistún, quien desde la caricatura cronicó en los medios gráficos locales, y desde una óptica muy particular, distintas etapas de la vida política y social de esta provincia.
Este artista del lápiz había nacido en Copacabana, Tinogasta, y a lo largo de su vida forjó una personalidad que lo ubicó muchas veces en posiciones incómodas frente a los poderes de turno, a los que no dudó en reflejarlos tal cual su visión siempre crítica. Las tapas de los diarios La Unión, en los años 60 y principios de los 70, y de EL ANCASTI, cuando este medio salió a la calle en 1988, contaron con sus ingeniosas creaciones sobre la actualidad.
El periodista Daniel Nieva, amigo de Pistún, en una semblanza que hizo llegar a esta diario sobre el artista, reflejó que fue un personaje de la historia contemporánea de Catamarca y en particular, del periodismo catamarqueño y regional con innumerables travesuras gráficas que todos recuerdan plasmadas en los diarios La Unión de la década del 60 y 70 como así también en los comienzos de El Ancasti con sus viñetas corrosivas y ácidas.
Entre esas travesuras Nieva recordó que Rodríguez Aybar en las épocas oscuras, fue el único que caricaturizaba a los militares con patas de caballos con sus herraduras para revelarles el nivel cultural y educativo de los dictadores que estaban a cargo de la provincia de Catamarca. O, quien puede olvidar sus cuervos negros comiéndose los campanarios de la Catedral Basílica.
Sus opiniones reflejadas en las caricaturas le valieron dos detenciones, una en Catamarca, durante el denominado catamarcazo, y otra en Campo de Mayo, en Buenos Aires.
Adepa (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) en su página de Internet, en un artículo sobre su historia en defensa de la libertad de prensa, evoca en un párrafo: Un recordado caso fue el de Candelario Rodríguez, más conocido por el seudónimo de Pistún, fotógrafo y dibujante del diario La Unión, de Catamarca, a quien el gobernador provincial había cobrado particular inquina, debido a las caricaturas y comentarios satíricos que le dirigía. El periodista fue detenido en la plaza principal de la capital catamarqueña, mientras desempeñaba su labor periodística, y fue dado por desaparecido. Las autoridades provinciales, como las nacionales, las policiales y militares alegaron desconocer su paradero. ADEPA logró que la desaparición de Pistún se publicara en forma destacada y reiterada en todos los diarios del país, lo que produjo la legalización de su detención y posterior liberación.
El historiador Luis Navarro Santana relató tiempo atrás, en ocasión de presentar una muestra de Rodríguez Aybar en la Biblioteca del Senado provincial, el origen del seudónimo Pistún.
En uno de esos compromisos históricos en Tucumán, huyendo para salvar su vida junto con los compañeros, los venían persiguiendo, en la década del 50. Se introdujeron en los cañaverales tucumanos para salvar su vida, mientras disparaban, entonces él escuchaba los silbidos y cómo las balas daban en las cañas de azúcar. Pasó el tiempo y un día le pidieron que haga un trabajo, una gráfica y se dio cuenta que en ese momento no era conveniente firmar como Rodríguez Aybar. Entonces firmó con un seudónimo y se acordó de aquella vez en que las balas hacían pis tún, pis tún.
El dibujante y periodista, que también desplegó su arte e ingenio en diarios metropolitanos y del NOA, logró trascendencia nacional y fue reconocido por numerosos premios.