jueves 23 de julio de 2026

Córdoba vibró con el Quilmes Rock

Unas 6.000 personas se dieron cita la noche del viernes en el superdomo Orfeo para participar de la primera velada del Quilmes Rock 2009, que tuvo la presencia de bandas destacadas.

La jornada se abrió con los locales Mueca Plana y Los Caligaris, previo al paso de Los Cafres, que por 50 minutos ofrecieron un entretenido show, repasando sus mejores éxitos cerrando con El amor se cae.

A su turno Los Ratones Paranoicos abrieron con Rock del pedazo , Ceremonia en el hall y La nave , ampliando con El centauro, Carolina y Para siempre y temas de su último disco, como Sacrificio japonés , el tema compuesto junto a Luis Alberto Spinetta. Para La Negra

En esos momentos, el líder Juanse, pidió un aplauso para Mercedes Sosa, diciendo que la cantante folclórica era altísimo poder, concluyendo con El rock del gato y Cowboy.

Llegaron los Fabulosos Cadillacs, que iniciaron con Manuel Santillán, el león , seguido de Contrabando de amor .

Vicentico, como siempre de traje negro, bastón, guantes y pañuelo rojos. Flavio, por su parte, se metía en el rol de saltimbanqui del grupo y parecía un adolescente eléctrico.

La lista se amplió con El sonido joven de América , las nuevas La luz del ritmo y El fin del amor . Siguieron con Vos sabes y Demasiada presión , Soledad , El aguijón y con roles cambiados Vicentico, que pasó al bajo, y Flavio que agarró la guitarra y el micrófono para tocar Nosotros egoístas, la bella y emotiva canción dedicada a Toto Rotblat, el Cadillac fallecido.

El tema contó con la participación de Astor Boy en batería, el hijo de 12 años de Flavio Cianciarullo.

Con esa formación se extendieron con Guns of Brixton , Saco azul , El genio del dub y otros varios hits, que contagiaron al público asistente.

Anoche, se llevó a cabo en el mismo recinto la segunda y última jornada del Quilmes Rock, que se inició a las 18.30 con La Madre del Borrego , Los Cocineros , los uruguayos de No Te Va A Gustar , Las Pelotas , a las 21.20, y el cierre con La Vela Puerca y como el viernes a la noche desbordó el Orfeo.
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