Brasil, ya clasificado al Mundial 2010, cerró con un empate 0-0 ante Venezuela su campaña en las eliminatorias sudamericanas, ocasión que pretendía transformar en despedida a toda orquesta. Con un fútbol lento y sin ideas, Brasil administró la pelota la mayor parte del tiempo con la proverbial habilidad de sus jugadores, pero -salvo contadas oportunidades- no logró perforar la ordenada defensa venezolana, e incluso terminó con 10 hombres ante la expulsión de Miranda en el segundo tiempo. Brasil mostró solo las relampagueantes apariciones de Kaká y las peligrosas embestidas de Luis Fabiano, y nada más.